La búsqueda lo sacó de la mansión. El dolor necesitaba un destino, y Simón condujo sin un plan claro, guiado por un impulso que no entendía.
Sus manos giraron el volante casi por voluntad propia, llevándolo a través del tráfico de la ciudad hacia el sur, hacia las calles empedradas y los colores vibrantes de Coyoacán.
Se encontró a sí mismo estacionado frente a un edificio antiguo con grandes ventanales de arco, de los que emanaba el sonido tenue de un piano. Una placa de bronce descolorida junto a la puerta decía: "Academia de Danza de Coyoacán".
Era la academia de Abril.
Se quedó dentro de su coche, un espectador invisible. Las puertas se abrieron y un grupo de jóvenes bailarinas salió, riendo y charlando. Llevaban sus maletines de danza, sus moños perfectos ahora un poco deshechos por el esfuerzo. Estaban llenas de esa energía cruda, esa mezcla de disciplina y sueños que solo se tiene a esa edad.
Simón las observó, y en cada una de ellas, vio un fantasma de la mujer que había visto en las fotografías del álbum.
Imaginó a Abril entre ellas, años atrás. Joven, vibrante, su cuerpo un instrumento de arte y pasión. La imaginó saliendo por esa misma puerta, con el rostro sonrojado por el ejercicio, los ojos brillantes con la promesa de un futuro que parecía infinito.
Y luego, la imagen se superpuso con la de la mujer que él había creado. La mujer con la cojera sutil, un recordatorio perpetuo de un sueño roto. La mujer silenciosa que se movía por su casa como una sombra.
El contraste fue una tortura. Una herida física en su pecho. Él le había quitado esto. Él, con su egoísmo y su ceguera, le había robado el lenguaje de su cuerpo, la expresión de su alma.
Estaba tan absorto en su miseria que no se dio cuenta de que una mujer mayor se había acercado a la ventanilla de su coche. Era una mujer delgada, con el pelo gris recogido en un moño elegante y una postura impecable, incluso en la quietud.
Golpeó suavemente el cristal. Simón, sobresaltado, bajó la ventanilla.
—Disculpe —dijo la mujer, su voz era cálida pero curiosa—. Lo vi mirando. ¿Busca a alguien?


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