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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 154

La derrota en el campo de batalla de los negocios fue la más amarga de todas.

Simón se había sentido humillado por las flores donadas y burlado por la caridad neutralizada. Pero ser superado en su propio terreno, en el despiadado mundo de las adquisiciones, por la mujer que él había considerado una aficionada, fue una aniquilación.

Pasó días en un limbo de furia impotente. Se dio cuenta de que cada intento de acercarse a ella, cada estrategia que diseñaba, estaba condenado al fracaso. Él jugaba con las reglas de un mundo que ya no existía. Un mundo donde él tenía el poder.

Ella había creado un universo nuevo, con sus propias reglas, su propia moneda. Y esa moneda era el respeto. Una divisa que él no sabía cómo acuñar.

Desesperado, se aferró a la última táctica que le quedaba en su arsenal de hombre poderoso: el apalancamiento de influencias. Si no podía llegar a ella directamente, usaría a alguien que sí pudiera. Alguien a quien ella escuchara. Alguien a quien ella respetara.

Solo había un nombre en esa lista.

Sentado en el silencio sepulcral de su oficina, con la ciudad extendiéndose a sus pies como un reino que ya no sentía suyo, marcó el número directo de Elías Ortiz.

Era una jugada arriesgada. Una súplica de un rey caído a otro.

La asistente lo pasó de inmediato. La voz de Ortiz al otro lado de la línea era como siempre: grave, tranquila y con el peso del poder que no necesita ser anunciado.

—Simón. Qué sorpresa.

—Elías —dijo Simón, tratando de que su voz sonara como la de un igual, la de un par discutiendo un asunto menor. Le costó un esfuerzo inmenso—. Te llamo por un asunto personal.

—Te escucho.

—Es sobre Abril —dijo, yendo al grano. No había tiempo para sutilezas—. Sé que la aprecias. Que la respetas.

—Es una de las mujeres más impresionantes que he conocido —replicó Ortiz, y no había calidez en su voz, solo una constatación de hechos.

Simón tragó saliva. El nudo de su orgullo era una piedra en su garganta.

—Necesito hablar con ella, Elías. Pero no me contesta. Ha levantado un muro a su alrededor que no puedo cruzar.

Capítulo 154 1

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