Entrar Via

Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 169

El bar era el de siempre. Un santuario de cuero oscuro, madera pulida y conversaciones en voz baja. El territorio de caza de Bruno Márquez.

Simón llegó primero. Eligió una mesa en el rincón más oscuro, una alcoba de sombras que se ajustaba a su estado de ánimo. Pidió un agua mineral, para sorpresa del camarero, que estaba acostumbrado a servirle el whisky más caro de la casa.

Ya no era el mismo hombre. El fuego de su arrogancia se había extinguido, dejando solo las cenizas frías de la desesperación. Esperó, su rostro era una máscara impasible.

Bruno llegó diez minutos tarde, como siempre, haciendo una entrada. Llevaba un traje de lino color salmón que gritaba "mírame" y una sonrisa que era puro carisma superficial.

—¡Campeón! —exclamó, dejándose caer en la silla de enfrente—. Pensé que te encontraría ahogando tus penas en algo más fuerte que agua con gas. ¿Día difícil en la oficina?

Simón no respondió. Simplemente deslizó su teléfono por la superficie de la mesa. En la pantalla, la foto de Abril en Xochimilco brillaba con una luz casi dolorosa.

Bruno la miró. Su sonrisa se ensanchó.

—Ah, sí. La obra de arte. Te la envié para que vieras que la vida sigue. Hay que volver al juego, amigo.

La calma de Simón fue más aterradora que cualquier grito. Levantó la vista, sus ojos, antes llenos de furia, ahora estaban vacíos. Un abismo de un dolor tan profundo que Bruno sintió un escalofrío.

—¿Te parece gracioso?

La voz de Simón no era más que un susurro ronco, pero cortó el aire del bar con la frialdad del acero.

Bruno parpadeó, su sonrisa vaciló. La intensidad de Simón lo tomó por sorpresa.

—Tranquilo, viejo —dijo, levantando las manos en un gesto de paz—. Solo es una foto. Una muy buena foto, por cierto.

Capítulo 169 1

Capítulo 169 2

Verify captcha to read the content.VERIFYCAPTCHA_LABEL

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Perfume Letal de la Esposa