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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 171

El informe del investigador fue el golpe de gracia. La gota que colmó el vaso de su desesperación.

Simón se sentó en la oscuridad de su coche, el silencio zumbando en sus oídos. Había tocado fondo.

El reconocimiento fue una capitulación silenciosa.

La agresión había fracasado. El dinero había sido rechazado. La manipulación había sido inútil. Los intermediarios habían sido humillados. Los celos, su último y más tóxico combustible, lo estaban consumiendo desde dentro, dejándolo hueco y agotado.

Solo le quedaba una táctica. La única que no había intentado porque iba en contra de cada fibra de su ser, de cada lección que su padre le había enseñado.

La rendición.

La idea era aterradora. Rendirse significaba ceder el control. Significaba aceptar su impotencia. Significaba admitir que no tenía poder sobre ella, ni sobre la situación.

Pero en esa rendición, vislumbró la única y más pequeña posibilidad de un camino a seguir.

Con una calma que nació de la desesperación absoluta, arrancó el motor.

Condujo hasta la boutique de Abril. Esta vez, no con la furia de un hombre traicionado, ni con la obsesión de un acosador.

Condujo con la resignación de un peregrino que finalmente llega al pie de la montaña que debe escalar.

Estacionó al otro lado de la calle, en el mismo lugar donde había presenciado su comunión con Julián. Pero esta vez, no se escondió en las sombras. Apagó el motor y simplemente esperó, a plena vista.

La tarde se convirtió en anochecer. Las luces de la calle se encendieron, arrojando un brillo anaranjado sobre el asfalto.

Vio a los últimos clientes del día salir de la boutique, sus rostros serenos, llevando las elegantes bolsas de "Aromas del Alma".

Vio a los empleados salir uno por uno, despidiéndose en la puerta.

Vio a Julián salir. Se detuvo en la puerta y se despidió de Abril con un gesto cálido y una sonrisa que Simón ya conocía demasiado bien. La vio a ella sonreírle de vuelta. El cuchillo de los celos se retorció una última vez, pero el dolor fue sordo, resignado. Ya no tenía fuerzas para la ira.

Esperó.

Capítulo 171 1

Capítulo 171 2

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