La sorpresa de Abril se disolvió tan rápido como había aparecido, reemplazada por una eficiencia profesional que era, en sí misma, una forma de distancia.
Si él quería jugar al cliente, ella sería la vendedora perfecta.
Asintió lentamente, procesando su petición con una seriedad impecable.
—"Claridad" —repitió, su voz era neutra, como si estuviera confirmando el nombre de un producto cualquiera—. Una excelente elección.
Se movió de detrás del mostrador con una fluidez que a Simón le pareció casi dolorosa. No había rastro de la cojera de antaño. Su cuerpo se movía con la confianza de quien es dueño absoluto de su espacio.
No lo llevó a los estantes principales, donde se exhibían las creaciones más conocidas. En su lugar, lo guio hacia una pequeña alcoba en la parte trasera de la boutique, un espacio más íntimo con un solo pedestal de obsidiana en el centro.
Sobre el pedestal, bajo un foco de luz cálida, descansaba un único frasco de "Claridad". Era el probador.
—Como sabe, es una de nuestras creaciones más… solicitadas —dijo ella, su tono era puramente informativo.
Tomó el frasco con una mano enguantada en algodón blanco y aplicó una pequeña cantidad en una tira de papel secante. Se lo ofreció a él.
Simón lo tomó, sus dedos rozando torpemente el papel. El gesto fue impersonal, clínico. Acercó la tira a su nariz.
El aroma lo golpeó. Salvia, palo santo, la nota limpia y fría del ozono. Olía a confesión, a la calma después de una destrucción necesaria. Olía a ella.
—Lo quiero —dijo, su voz sonando más desesperada de lo que pretendía.
Sacó su cartera, un gesto instintivo, su solución para todo. Sacó la tarjeta de crédito negra, la que no tenía límite, el símbolo de su poder, y la deslizó sobre el pedestal de obsidiana. Un arma inútil en un campo de batalla que no entendía.
Abril ni siquiera miró la tarjeta.
—Lo siento —dijo, y no había una pizca de malicia en su voz, solo la calma de quien enuncia un hecho simple e inalterable—. "Claridad" es una edición limitada que se agotó el día de su lanzamiento.
La frase fue un muro de cristal. Invisible, pero sólido.


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