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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 207

No lo llevó a su taller ni a su oficina.

Lo guio al pequeño patio interior, el corazón vivo de la boutique. La fuente de cantera susurraba en el centro, y el aire olía a las hojas de lavanda y al jazmín nocturno que trepaba por los muros de piedra.

Se sentaron en un pequeño banco de hierro forjado, no uno frente al otro, sino lado a lado, mirando la fuente. Una distancia prudente los separaba.

Abril esperó, su silencio era una invitación, no una demanda.

Simón mantuvo la vista fija en el agua que danzaba en la fuente. Le costaba encontrar las palabras.

—Mi padre… —comenzó, su voz era un murmullo ronco—. Está muriendo.

Abril no reaccionó. No hubo un jadeo de sorpresa, ni una palabra de falsa compasión. Simplemente lo escuchó, dándole el espacio para continuar.

—Los médicos dicen que son días. Quizás una semana.

El dolor en su voz era genuino, pero contenido. Era el dolor de un hijo, no el drama de un manipulador.

—Ha pedido verte.

Esa fue la frase que hizo que Abril finalmente se girara para mirarlo. Sus ojos oscuros lo escudriñaron, buscando la trampa, el ángulo, la segunda intención. No encontró ninguna.

—Quiere… quiere pedirte perdón.

Simón finalmente se giró para enfrentarla. Y por primera vez, ella vio en sus ojos una sinceridad tan cruda, tan despojada de ego, que la desarmó.

Él vio la duda en el rostro de ella, la muralla que se levantaba instintivamente. Y supo que este era el momento. La prueba.

Hizo una pausa, reuniendo toda la honestidad que había encontrado en las ruinas de su antigua vida.

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