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Perfume Letal de la Esposa romance Capítulo 213

La decisión, una vez tomada, trajo consigo una calma absoluta.

Esa misma tarde, sentada en el patio de su abuela mientras los colibríes zumbaban entre las flores, Abril tomó su teléfono.

El sol de Oaxaca se sentía cálido sobre su piel. El aire olía a jazmín y a tierra mojada. Se sentía centrada, segura, por primera vez en mucho tiempo.

Buscó el número de Julián y presionó el botón de llamar. No sintió ansiedad ni duda. Solo la serena certeza de que estaba haciendo lo correcto.

Él contestó casi al instante, su voz sonando clara a través de miles de kilómetros de océano.

—Abril. Qué sorpresa tan agradable. Esperaba tu llamada.

Había una calidez en su tono, una expectativa esperanzadora que le provocó una punzada de melancolía.

—Julián, hola. ¿Cómo está París?

—París está gris y poético, como siempre —respondió él con una risa suave—. Pero estaría mucho mejor si estuvieras aquí para hablarme de la verdad de las flores.

La conversación fue cálida, fácil. Como siempre lo era con él. Hablaron del clima, de un nuevo aceite esencial que él había descubierto en Grasse.

Y entonces, Abril supo que era el momento.

Respiró hondo.

—Julián, te llamo por tu oferta.

—¿Sí? —dijo él, y ella pudo casi sentir su sonrisa a través del teléfono.

—He estado pensando mucho en ello. Y quiero que sepas lo mucho que significa para mí. Tu fe en mi trabajo, tu generosidad… y tu amistad.

eligió sus palabras con cuidado, cada una imbuida de una honestidad y un respeto profundos.

—Julián, eres un hombre maravilloso, y la idea de París es un sueño.

Hizo una pausa, la más difícil de todas.

—Pero me he dado cuenta de que mi sueño ya no está allí.

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