La oferta se hizo al día siguiente.
No hubo negociaciones interminables ni solicitudes de crédito. Abril se reunió con sus abogados y con el dueño de la casona porfiriana.
El precio era alto, una suma con siete ceros.
Ella no dudó. Autorizó la transferencia desde la cuenta de "Aromas del Alma". Un solo pago. En efectivo.
La propiedad era suya.
A kilómetros de distancia, en la cima de su torre corporativa, el teléfono de Simón vibró sobre su escritorio de cristal.
Era una notificación de su banco personal de élite. Ignoró las primeras dos, probablemente cargos de Valentina. Pero la tercera captó su atención.
No era un cargo. Era una alerta por una transacción inusualmente grande desde la cuenta personal de Abril, una cuenta que él creía que solo contenía una modesta asignación.
Abrió la notificación.
Y se quedó helado.
La cantidad era tan enorme que tardó un segundo en procesar todos los ceros. Superaba con creces el presupuesto anual de marketing de muchas de sus propias divisiones.
Pero fue la descripción de la transacción lo que le robó el aliento y lo llenó de una furia helada.
Concepto: "Compra de Inmueble. Folio 78B-RomaNorte".
Un torbellino de pensamientos se desató en su mente. ¿Un amante? ¿Le había comprado una casa a un amante? No, la cuenta era la de ella. ¿Chantaje? ¿Una estafa?
La explicación más simple era también la más imposible, la más insultante.
Que ella había comprado una propiedad. Una propiedad multimillonaria. Sin él. Sin su permiso. Sin su conocimiento.
Esa noche, la esperó en el gran salón de la mansión. No encendió todas las luces, solo una lámpara que proyectaba largas sombras, creando una atmósfera de interrogatorio.
Cuando Abril entró, él estaba de pie junto a la chimenea, su postura era rígida, su rostro una máscara de ira contenida.
Ella lo miró, notó la tensión en el aire, pero no mostró ninguna aprensión. Dejó su bolso sobre una mesa.
—¿Puedes explicarme esto? —dijo él, su voz era un gruñido bajo y peligroso. Sostenía su teléfono, la pantalla con la notificación bancaria brillando en la penumbra.


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