Capítulo 15
- ¿No vas acenar aqui?
- Cenaremos con el abuelo a las ocho. Hasta entonces, intenta no matar a Rodrigo si te lo cruzas.
- Está bien.
La puerta se cerró y Lucía se quedó sola en la inmensidad de la habitación. El silencio era absoluto, roto solo por el lejano sonido de algún jardinero trabajando afuera. Se sentía pequeña. Se sentía, extrañamente, como si estuviera en una celda de lujo.
Sacó su teléfono y marcó el número de Alina.
Necesitaba anclar su mente a la realidad, a su verdadera vida.
-¿Hola? -la voz de Alina sonó acompañada de risas infantiles de fondo.
-Hola, Ali. Soy yo.
-¡Lucía! -se escuchó el grito de Mateo a través del altavoz.
El corazón de Lucía se derritió al instante, y una sonrisa genuina iluminó su rostro por primera vez desde que entró en la mansión.
- Hola, mi amor. ¿Cómo estás? ¿Ya terminaron sus deberes?
-Si -respondió Sofía, la melliza, con su voz dulce -. Alina nos ayudó con las sumas. Ahora vamos a jugar a las escondidas. ¿Vas a venir hoy?
Lucía sintió un pinchazo de culpa.
- Hoy no puedo, princesa. Tengo mucho trabajo en... en el otro hospital. Pero prometo que iré pronto. Pórtense bien con Alina, ¿sí?
- Sí, Luci. Te queremos.
- Y yo a ustedes. Diviértanse. -Lucía colgó, sintiendo un vacío en el estómago. Esos niños eran su motor, y estar lejos de ellos para jugar a ser la esposa de un extraño le parecía el sacrificio más grande de todos.
Guardó su ropa en el inmenso vestidor, donde sus pocas prendas parecían perdidas. La habitación empezaba a asfixiarla. Necesitaba moverse, necesitaba aire.
Decidió salira recorrer la casa. Si iba a estar atrapada allí, al menos debía conocer los límites de su jaula.
Bajó la escalinata principal y empezó a caminar por uno de los pasillos de la primera planta. Las paredes estaban llenas de retratos de antepasados serios que la miraban con desaprobación.
Al llegar cerca de un salón que tenía las puertas entreabiertas, escuchó voces alteradas.
- ¡Ya te dije que no me lo quiero tomar! -tronó la voz inconfundible de Augusto-. ¡Ya no quiero tomar más nada!

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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.