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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 301

Capítulo 301

CAPÍTULO 217

Sofía estaba sentada en un fardo de alfalfa cerca de la entrada principal de los establos, con la espalda apoyada contra el poste de madera, mirando fijamente la pantalla de su celular.

Hacía horas que había enviado el primer mensaje.

[Papá dice que viajaste. Sé que es mentira.

Contesta, idiota] La doble marca gris indicaba que Mateo no lo había leído, o peor, que lo había leído en la pantalla de notificaciones y había decidido ignorarla.

Frustrada, Sofía deslizó el dedo por la pantalla y abrió otra conversación.

[Hola, Esteban. ¿Cómo estás hoy? Quería saber si sobreviviste a la ira de mi primo. ¿Tomamos un café más tarde para compensar el desastre del otro día?] El mensaje, enviado hacía veinte minutos, tampoco había recibido respuesta.

Finalmente, y contra su propio instinto de Contulo 101

autopreservación emocional, Sofía había abierto un tercer chat.

[¿Estás muy ocupado hoy?] Era un mensaje simple, dirigido a Thiago.

-¿Qué tanto miras esa pantalla? -preguntó una voz alegre y perezosa, rompiendo la quietud del establo.

Sofía dio un respingo y levantó la vista. Benicio caminaba hacia ella.

Sofía bloqueó la pantalla del teléfono con un suspiro rápido y se lo guardó en el bolsillo de atrás del pantalón de montar.

- Nada importante -dijo ella, frunciendo el ceño - Es que... nadie me responde. He mandado varios mensajes urgentes y es como si todos hubieran tirado sus celulares al río. Ya se siente como rabia, sinceramente.

Benicio llegó hasta el fardo de heno y se sentó a su lado, sacando su propio teléfono del bolsillo de su pantalón. Desbloqueó la pantalla y fingió revisar sus notificaciones con exagerada concentración.

- Pues yo no he recibido ningún mensaje tuyo, primita -anunció Benicio, con una sonrisa burlona asomando a sus labios- Si era tan urgente, deberías haber empezado por tu familiar favorito.

Yo siempre respondo.

Sofía rodó los ojos y le dio un empujón suave con el codo.

- No te escribí a ti, egocéntrico.

- Ah, ya veo. ¿A quién le has escrito entonces?

Cuenta el chisme completo. -Benicio guardó el teléfono y se apoyó contra el poste, dispuesto a escuchar.

Sofía dudó un segundo, pero la necesidad de desahogarse era más fuerte que su orgullo.

- A mi hermano, para empezar. Le escribí a Mateo.

- Ah, el Director Fugitivo. -Benicio asintió, perdiendo un poco la sonrisa- Está de viaje. O eso escuché ayer en la oficina.

Sofía bufó con escepticismo.

- Sí, claro. Un viaje de negocios sorpresa justo después de que le partieran la cara en un callejón.

Muy creíble. Seguramente está escondido en su ático lamiéndose las heridas para que mamá no lo vea y le dé un ataque al corazón.

- O quizás sí se fue -sugirió Benicio con pragmatismo- A veces poner distancia es la mejor forma de curar el orgullo, Sofi. Además, en la oficina las cosas están tensas. Especialmente en el piso de arriba.

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