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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 310

Capítulo 310

CAPÍTULO 226

Desde que Alexander había dado un paso al costado en VegaCorp y Lucía había logrado estabilizar la dirección de la Fundación y la empresa, habían hecho un pacto sagrado: una noche a la semana, sin importar el caos familiar o las crisis en la empresa, salían solos. Sin teléfonos sobre la mesa. Sin agendas corporativas.

Pero el pacto de no hablar de problemas siempre tenía una laguna legal: los hijos.

- Esa arruga entre las cejas ha vuelto, Lucía - comentó Alexander, señalándola con el tenedorPensé que la habías dejado en la finca junto con las botas de montar.

Lucía suspiró, dejando su copa sobre el mantel inmaculado.

- Lo intento, Alexander. Te juro que intento relajarme. Pero no puedo evitar que mi cabeza dé vueltas. Mateo no contesta mis mensajes, y Sofía... bueno, Sofía está en su propio laberinto emocional. A veces siento que, aunque estén grandes y manejen divisiones enteras de una multinacional, siguen siendo mis niños pequeños.

Alexander sonrió, una sonrisa indulgente y comprensiva.

- Son nuestros hijos. Siempre nos preocuparemos. Pero en este caso, creo que estás gastando energía innecesariamente. No te preocupes por Mateo.

- ¿Cómo no me voy a preocupar? -Lucía frunció el ceño- La última vez que lo vi estaba demacrado, y luego desaparece de viaje sin avisar.

- Está bien, Lucía -aseguró Alexander con una tranquilidad que rayaba en la suficiencia- Está de viaje con su amiga Samanta. Y por lo que sé, están muy relajados.

Lucía detuvo su tenedor a medio camino. Lo miró con los ojos entrecerrados, su sexto sentido materno y presidencial activándose al instante.

- ¿Y cómo sabes eso, Alexander? -preguntó ella, arrastrando las palabras- Mateo no me dijo con quién iba. De hecho, apenas si me dijo que iba al sur.

Alexander se encogió de hombros, intentando parecer inocente, y cortó un trozo de su filete.

- Intuición paternа.

- Alexander de la Vega. -El tono de Lucía era una advertencia cariñosa pero firme-¿Tienes un nuevo informante otra vez? Pensé que con la jubilación de Damián ya dejarías esos métodos de espionaje aplicados a tu propia familia. Prometiste que dejarías de usar a los de seguridad para rastrear los pasos de nuestros hijos.

Alexander no pudo evitar una media sonrisa culpable. Su esposa lo leía como un libro abierto.

- Mmm... no lo puedo evitar, Lucía -admitió él, levantando las manos en señal de rendición-Me preocupo por ellos a mi manera. El mundo allá afuera está lleno de tiburones. Y Mateo... Mateo estaba actuando de forma errática. Solo pedí un pequeño, minúsculo cruce de datos. Nada invasivo, te lo juro.

-¿Elisa? -Lucía soltó una risa nasal, incrédula- ¿Tu cuñada se ha convertido en agente secreto en su tiempo libre?

- Elisa tiene ojos y oídos en todos los eventos de la alta sociedad, Lucía, lo sabes mejor que yo - explicó Alexander, bebiendo un sorbo de vino-Al parecer, ella estaba en el restaurante del hipódromo revisando unas opciones de menú para la próxima gala de la Fundación. Vio a Sofía llegar acompañada.

- Ah... sí. Esteban. El nuevo practicante de la empresa -confirmó Lucía, relajándose un pосоUn muchacho muy educado. Ayudó a Sofía y a Ramón en un parto difícil en los establos la otra noche. Tiene agallas,a pesar de su cara de oficinista.

- Pues a tu cuñada no le gustó para nada ese candidato -comentó Alexander con diversiónMe llamó indignada. Dijo que Sofía estaba almorzando con un empleado que parecía perdido en el club. Estaba escandalizada de que la heredera de los de la Vega no estuviera saliendo con algún heredero del polo.

Lucía rodó los ojos. La mentalidad de Elisa, aunque atenuada por los años, seguía aflorando cuando se trataba de clasismo.

- Elisa necesita un hobby que no involucre el árbol genealógico de los novios de mi hija. Esteban es un buen chico.

- No lo sabemos -asintió Alexander- Pero si Sofía está feliz, por mí que sea practicante o jardinero. Además, creo que la verdadera molestia de Elisa no es el estatus del chico, sino el hecho de que Thiago, su propio hijo, no la acompaña en los asuntos de la fundación.

Lucía se quedó pensativa.

- Thiago es... complicado -murmuró LucíaIgual que lo eras tú, Alexander.

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