Capítulo 307
CAPÍTULO 223
Sofía miró su celular y soltó un bufido de exasperación irónica. Tenía tres notificaciones nuevas.
<<<Después de más de un día, los caballeros se dignaron a contestarme el teléfono», pensó ella.
Primero leyó el mensaje de su hermano mellizo.
Mateo: [Sofía, perdón por no contestar antes. Vine a resolver un asunto en la costa sur. Todo está bien. Nos vemos el lunes. Y por cierto... no vine solo] Sofía se quedó mirando la última frase durante varios segundos. "¿No vine solo?". Conociendo el estado en el que había quedado su hermano tras la paliza, y sabiendo quién era la causa de su desvelo, la respuesta era evidente.
Habrá viajado con Samanta.
Sintió un alivio inmenso al saber que él estaba a salvo y, aparentemente, feliz. Tecleó una respuesta seca, sin emojis, para que Mateo supiera que no estaba del todo perdonado por la desaparición.
Sofía: [Está bien. Cuídate] Envió el mensaje y pasó a la segunda notificación.
Era de Esteban.
El texto era largo y un poco atropellado, exactamente como solía hablar el practicante cuando estaba nervioso.
Esteban: [Sofía, mil perdones por el silencio. He estado tapado de trabajo, con reportes atrasados y un montón de archivos que revisar para el departamento internacional y legal. De hecho, inclusive hoy sábado estoy en la oficina intentando ponerme al día. Me libero al mediodía. ¿Sigues con ganas de tomar algo?] Sofía frunció el ceño, evaluando la excusa. Sonaba plausible. Thiago era conocido por exprimir a sus subordinados hasta la última gota.
En estos momentos estaba junto a su madre en el Hipódromo Nacional. Pronto se llevaría a cabo una gran exhibición benéfica que ella misma organizaba a favor de la Fundación familiar, y necesitaba revisar el estado de los palcos, las pistas de calentamiento y asegurar la logística de los caballos de salto que participarían.
No quería cancelar su trabajo, pero tampосо quería rechazar a Esteban.
Sofía: [¿Quieres venir al hipódromo conmigo?
Tengo algo de trabajo que supervisar para la exhibición, pero es mucho más entretenido que estar encerrado en la oficina. Puedes tomar un poco de aire libre.] La respuesta llegó casi de inmediato. Al parecer, Esteban estaba pegado al teléfonoa pesar del supuesto volumen de trabajo.
Descubrió un restaurante nuevo cerca de la marina y no quiero llegar tarde a nuestra cita. Ya sabes cómo se pone Alexander con la puntualidad.
Se pone histérico.
Sofía sonrió con ternura. A pesar de los años, sus padres seguían teniendo citas. Se reservaban espacios exclusivos para ellos, escapando del caos familiar para reconectar. Era el modelo de amor al que Sofía aspiraba.
- Mándale saludos de mi parte a tu cita -bromeó Sofía, tomando una manzana del frutero- Y dile que también quiero una cita con él.
- Se lo diré -río Lucía, dándole un beso en la mejilla antes de salir- Que tengas un buen día en el hipódromo, Sofi. Trata de no discutir con la tía Elisa.
- ¿Elisa viene al hipódromo hoy? -preguntó Sofía, frunciendo el ceño.
- Me dijo que más tarde iba a venir para ver unos asuntos de la exhibición -aclaró Lucía desde la puerta- Ya sabes que ella es la encargada de la fundación, quiere estar en todos los detalles, aunque tú hagas todo el trabajo pesado. Solo dile que sí a lo que proponga sobre el color de las servilletas y déjala ser feliz.
- Genial. Lo que me faltaba. Con razón no te quedas tu madre.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.