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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 355

Capítulo 355

CAPÍTULO 269

Samanta y Sofía estaban sentadas a la mesa, compartiendo un desayuno improvisado. Samanta dio un sorbo a su café negro, mirando el paisaje infinito. Todavía le costaba asimilar que estaba allí, en la casa familiar de Mateo.

- Sigue pareciéndome irreal -murmuró Samanta, bajando la taza- Estar aquí. Siento que lo mío con Mateo recién empieza.

Sofía, que estaba untando mantequilla en una tostada con movimientos mecánicos, negó con la cabeza.

- No pienses en eso. Aquí estás a salvo. Y si Mateo te quiere mucho, nosotros también.

Samanta asintió, aunque la sombra de la duda no abandonó sus ojos oscuros. Había pasado demasiados años bajo el yugo de Héctor como para creer en que todo iría bien.

- Tengo mucha curiosidad, Sofía... -empezó Samanta, vacilando un poco antes de mencionar el nombre prohibido- ¿Cómo es Fernando? Ese hombre que tu madre y tu padre tanto odian. ¿Por qué le tienen tanto miedo?

Sofía dejó el cuchillo sobre el plato y se recostó en la silla.

- La verdad... es que nunca lo he visto bien. Al menos, no conscientemente. Yo tenía cinco años cuando él huyó. Realmente nunca vi una foto suya en ningún lado. Para Mateo y para mí, es como una especie de leyenda negra de la familia.

- Pero tu madre se asustó mucho en la gala. Mateo me lo dijo.

- Si -confirmó Sofía, frunciendo el ceño- Mi mamá está muy segura de haberlo visto. Y si ella dice que era él, yo le creo. No es una mujer que sufra de alucinaciones. Por eso papá ordenó tanta seguridad. Mientras se solucione este asunto, es mejor que ustedes se queden aquí. Tú, Mateo, у todos los que sean blanco de ese tipo. Es mejor y más seguro.

Samanta la observó detenidamente.

- No es lo único que te preocupa -le dijo Samanta, con la agudeza de quien sabe leer el lenguaje corporal ajeno- Tus ojos no han dejado la pantalla del celular desde que nos sentamos. No estás esperando noticias.

Sofía bajó la mirada hacia el teléfono móvil que reposaba junto a su plato, la pantalla negra y en silencio. Soltó un suspiro de derrota y se pasó las manos por la cara.

- Tienes razón. No es es sobre la seguridad.

Sofía tomó el teléfono y lo giró entre sus dedos.

- Le he estado escribiendo a Esteban. No me responde -confesó, y su voz sonó más vulnerable de lo que le hubiera gustado admitir frente a la novia de su hermano- Desde lo que pasó en el hipódromo... está desaparecido. Está molesto supongo. Y lo entiendo.

Samanta, recordando al joven practicante asustado en el palco VIP, ladeó la cabeza.

- ¿Molesto por qué? ¿Por Thiago?

- Por todo. -Sofía se mordió el labio inferiorCreo que lo humillé sin querer, y luego Thiago terminó de pisotear su ego cuando intentó defenderme. Siento que lo usé. Lo arrastré a nuestro drama familiar y luego lo dejé tirado. Creo que tengo que hablar con él. Necesito pedirle disculpas y aclarar las cosas.

Samanta le dio otro sorbo a su café y la miró con esa sabiduría antigua que solo dan las noches largas y las decisiones difíciles.

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