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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 321

Capítulo 321

CAPÍTULO 237

Unos minutos antes de que el teléfono de Thiago vibrara con la llamada de su primo Mateo, él se encontraba de pie frente al inmenso escritorio Karla.

Thiago no estaba dispuestoa dejar pasar el incidente de esa mañana en la oficina de Mateo.

- Karla -dijo Thiago, con una voz baja y controlada - No me gustó cómo le hablaste a mi primo hoy.

Ella detuvo sus dedos sobre el teclado y levantó la vista lentamente, enarcando una ceja perfecta con fingida inocencia.

- Solo fui realista, Thiago. Alguien tenía que serlo.

Si vamos a manejar la expansión asiática, no podemos depender de un director que desaparece sin avisar y que usa sus horas de oficina como consultorio de primeros auxilios.

-Él también es dueño de esta empresa, Karla. No lo olvides -le advirtió Thiago, apoyando las manos en el borde del escritorio, inclinándose hacia ella1/7

Capitlo Mateo no es un gerente al que puedes auditar y despedir si no te gustan sus horarios. Su apellido pesa tanto como el mío.

- El apellido no firma los contratos -replicó Karla con frialdad, recostándose en su silla giratoriaLa eficiencia lo hace.

Thiago sintió que la paciencia se le agotaba.

- Esta empresa la fundó mi bisabuelo Augusto desde cero. Luego, sus dos hijos, mi abuelo Roberto y mi tío abuelo Ricardo, la supieron administrar manteniéndola a flote en las peores crisis. Luego la salvaron mi padre, Rodrigo, y mi tío Alexander, con la ayuda crucial de Lucía. Y ahora somos nosotros cuatro. Los cuatro herederos. No eres tú y yo. Somos Mateo, Benicio, Sofía y yo.

Karla soltó una risa nasal, corta y despectiva.

-¿Sofía? -preguntó ella, con una ironía venenosa -¿La niña de los caballos? Por favor, Thiago. Ella ni siquiera sabe cómo funciona la máquina de café de este piso. ¿Me vas a decir que ella también tiene voz en las decisiones?

- Sí, Karla -sentenció Thiago - Aunque Sofía no forme parte del día a día de esta oficina, aunque prefiera otra profesión fuera de estas oficinas... es dueña también, en partes iguales. Y si ella decide mañana venir y vetar un proyecto tuyo, tiene el poder legal para hacerlo. Así que te sugiero que moderes tu arrogancia cuando hables de mi familia. Puedes cuestionar las decisiones, pero no faltarles al respeto en su propia casa.

El rostro de Karla se endureció, perdiendo cualquier rastro de la complicidad que alguna vez compartieron.

- No quiero discutir contigo, Thiago-dijo ella, cerrando la tapa de su portátil con un chasquido seco- Ya sabes cómo pienso. Te lo dije desde que diseñamos nuestro plan para volver. No creo que las presidencias compartidas funcionen. Menos aún si están basadas en lazos de sangre y no en méritos. La lealtad familiar es un ancla que hunde los negocios.

- La lealtad familiar es lo único que mantiene esto unido cuando el mercado colapsa.

- Estoy aquí para que crezcamos juntos, Thiago - continuó Karla, bajando el tono a un susurro que destilaba decepción- Para que tomemos el control total y llevemos VegaCorp al siguiente nivel, tal como lo planeamos. Pero al parecer, desde que volviste a esta ciudad y te rodeaste de tus primitos... se te han olvidado tus promesas.

Estás más preocupado por ser el hermano mayor protector que el líder que yo conocí.

Fue en ese momento, cuando su teléfono personal vibró en el bolsillo de su saco.

Vio el nombre de Mateo en la pantalla.

Atendió la llamada, y lo que escuchó del otro lado de la línea lo obligó a cambiar la línea de sus pensamientos. La petición desesperada de su primo para que acompañara a Sofía a ese maldito Club Velvet lo llenó de una alarma instantánea.

Cuando cortó la llamada con Mateo, prometiendo ser la sombra de su prima, Thiago sintió que la presión en su pecho aumentaba. No podía permitir que Sofía se expusiera sola en un lugar administrado por criminales.

Buscó el contacto de Sofía en su agenda y, sin pensarlo dos veces, le escribió un mensaje, adoptando el tono autoritario que sabía que a ella le molestaba, pero que era necesario para asegurar su obediencia.

Thiago: [Pasaré por ti a la finca para ir juntos al club. No te muevas. Llego en cuarenta minutos] Guardó el teléfono y se apresuró a recoger sus llaves del escritorio, listo para salir hacia las afueras de la ciudad.

Sin embargo, su teléfono volvió a vibrar casi de inmediato.

Miró la pantalla. La respuesta de Sofía era tan rápida como desafiante.

Sofía: [No. No es necesario. Ya estoy en la ciudad.] Thiago: [¿Dónde estás? Te dije que pasaría por ti.

No puedes ir sola a ese lugar, Sofía ] Sofía: [No voy a esperarte, Thiago. Te veo en la puerta del Velvet a las diez y media] -Maldita sea, Sofía -murmuró Thiago para sí mismo.

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