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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 325

Capítulo 325

CAPÍTULO 240

Mateo ya los estaba esperando en la entrada del edificio. Llegó primero la camioneta de Sofía seguido del auto de Thiago.

Se saludaron con asentimientos rápidos. Mateo miró a Samanta de inmediato; sus ojos oscuros recorrieron el rostro cansado de la bailarina, buscando cualquier señal de daño, pero al verla entera soltó un suspiro imperceptible.

Thiago, rompiendo el silencio de la madrugada, se volvió hacia su prima mientras se acomodaba los puños de la camisa.

- Sofía, ¿vas a regresar a la finca a estas horas? - le preguntó Thiago, frunciendo el ceño con desaprobación- Es demasiado tarde para que manejes sola por la carretera.

Sofía soltó una risa seca, apoyándose en la puerta de su camioneta.

- He manejado en peores circunstancias, Thiago.

La noche de campo no me asusta.

- No seas terca -insistió él, cruzándose de brazos- Podías quedarte conmigo en mi departamento. Está a diez minutos de aquí y tienes espacio de sobra. No es una buena idea molestar a tu hermano y a Samanta en una noche como esta. Tienen cosas que resolver.

Mateo, escuchando la propuesta y para no sonar descortés ante su familia que acababa de rescatar a la mujer que amaba, dio un paso adelante.

- Sofía sabe que siempre tiene un lugar aquí -dijo Mateo, forzando una sonrisa amable- puede quedarse en el otro cuarto si no quiere viajar. No es ninguna molestia.

Sin embargo, la realidad era que quería estar sola con Samanta. Sofía, que conocía a su hermano mejor que nadie, leyó la sutil tensión en su mandíbula y la forma en que su mirada volvía constantemente hacia la bailarina.

- Agradezco la oferta, Mateo, pero Thiago tiene razón por una vez en su vida -dijo Sofía, rodando los ojos con afecto mientras sacaba las llaves del encendido- No pinto nada interrumpiendo tu paz hoy.

Se giró hacia su primo mayor y le hizo una seña con la cabeza.

- Te sigo, Thiago. Vamos a tu casa.

- Muévete antes de que cambie de opinión - respondió Thiago con una media sonrisa, subiendo a su auto.

Con un par de bocinazos cortos de despedida, la camioneta de Sofía y el coche de Thiago se alejaron, dejando a Mateo y a Samanta solos bajo la luz parpadeante del farol de la entrada.

Mateo tomó la mochila de lona de las manos de Samanta y le rodeó los hombros con el brazo, guiándola hacia el interior del vestibulo. Subieron en el ascensor en un silencio denso pero extrañamente reconfortante. Al entrar al departamento, el calor del hogar los recibió de golpe. Mateo dejó la mochila junto a la puerta y se quitó el abrigo.

A pesar de las dudas que habían atormentado sus pensamientos mientras ella estaba desaparecida, Mateo no tenía cuestionamientos hacia Samanta.

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