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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 456

NARRADORA

—No sé realmente cómo me convenciste para hacer esto —la pelicastaña bufó mirando a través de la ventanita del carruaje; el paisaje del atardecer pasaba como un borrón, debido a la carrera vigorosa de los caballos.

—Lavi, no seas malita, si no me acompañas, ya sabes cómo es papá. ¡Nunca me dejaría venir sola! —otra chica se recostaba en su hombro.

Sus ojos azules, hermosos y seductores, pestañeaban con coquetería.

—Porque papá sabe que eres una revoltosa, Amara, y ¡ahora mira en lo que me metes! —Lavinia se la sacudió del hombro, tomando a su hermana pequeña por los hombros para hacer que la mirase.

Lo de “pequeña” era por la edad; Lavinia le llevaba como diez años de ventaja, pero solo por eso, porque en lo demás, Amara Everhart era de todo menos “menor”.

Había heredado los ojos azules de su padre y su ímpetu heroico. Llevaba el cabello castaño largo al igual que Lavinia y su madre.

Era prácticamente del tamaño de su padre y hermano lycan, de grandes curvas y cuerpo sugerente; las otras mujeres de su familia, a su lado, parecían unas muñequitas.

—Mara, ¿estás muy, muy segura de que ese lycan es tu compañero? —Lavinia le volvió a preguntar como por milésima vez usando su apodo cariñoso.

—¡Que síii! Lo comprobé cuando cumplí los dieciocho; Legna, mi loba interior, me lo reafirmó. ¡¿Por qué nadie me cree, caramba?!

—Porque suena bien loco, Amara. Eso de que recuerdas su olor, de cuando nuestra madre embarazada y él se encontraron una vez, es súper improbable —nadie en su familia le creía realmente en este asunto.

—Como lo era el nacimiento de una lycan hembra, y aquí me tienes —se señaló con las manos.

Lavinia resopló, rendida como siempre a los caprichos de Amara.

—¿No es más fácil simplemente acercarte al castillo del Rey Lycan y pedir conocerlo?

—No. La última vez que fui no estaba, siempre anda por ahí, posiblemente con más amantes - agregó entre dientes.

Había escuchado ciertos rumores de Beof que la tenían con los amargos celos, retorciéndole las entrañas.

— Además, quiero sorprenderlo. Ayúdame, Lavi, vamos, no seas malita —se le volvió a arrimar, pegándole los voluptuosos senos al brazo.

—Ya echa para allá esas cosotas que me vas a sacar un ojo —la hechicera capituló finalmente.

Total, protestaba solo por hacerlo. Si ya la había sacado del palacio y hasta del Reino, mintiéndoles a sus padres y diciéndoles que iban a un viaje de chicas con las hijas de los Reyes y nobles de Nocturne.

—Envidiosita, que mamá no te heredó estas lolas atrapa hombres… — zarandeó los pechos frente a su cara.

—¿Crees que esa es manera de hablarle a tu hermana? Sobre todo mientras me pides un favor. ¡Cochero!

—¡Nooo! ¡No, Lavi, lo lamento, soy una boca floja! Mira, si son súper incómodas, me duele la espalda todo el día, no como las tuyas tan planas.

EXTRA III. ENCUENTRO ENTRE AMIGAS 1

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