NARRADORA
La enorme loba de color medianoche con mechones dorados le encajó con saña los dientes a la criatura.
Cualquiera pensaría que sus fauces atravesarían la nada. Fuerza bruta contra algo inmaterial era difícil de combatir.
Sin embargo, Lyra, al igual que sus hermanos, era un ser especial y con características únicas.
Aztoria, la loba de Lyra, desgarró los pedazos de magia oscura y los engulló, absorbiendo toda la energía macabra del espectro, algo que un lobo ni un lycan común podrían procesar en su cuerpo.
—¡Estos hijos de puta ya me tienen harta! ¡Aahh! —Vicky rugió, abriéndose heridas profundas en las dos palmas de las manos y pegándolas al suelo.
Sus labios comenzaron a recitar hechizos rápidos e incomprensibles.
La montaña se estremeció, el bosque bajo sus pies se agitó.
Como hija de su padre y descendiente del príncipe oscuro Zarek, estaba llamando a algunos de sus muertos vivientes para que los ayudaran en la lucha.
Todo parecía indicar que los espectros tenían los segundos contados.
Sin embargo, esa luz que quedó bailando en el aire, en el borde del abismo, sobre las nubes y bajo la luna.
Que parecía contener en su pequeño interior esférico toda una galaxia entera… explotó, sin previo aviso.
Se fragmentó en muchas partes, cegándolos con la onda de energía y rasgando entradas a portales etéreos que llevaban a sitios desconocidos.
Voces de cantos se escuchaban a su alrededor, sombras de lucecitas que danzaban tomadas de las manos, corriendo y centelleando como niñas traviesas.
"¡NYX, LYRA!"
Laziel rugió, abalanzándose hacia sus hermanas, sacando todo su poder para sostenerlas y llevárselas a salvo.
Hubiese querido salvarlas a todas, pero egoístamente su mente lo llevó primero a sus hermanas.
"¡LAZIEL!"
Escuchó sus voces llenas de terror.
Sus ojos desesperados se encontraron en la distancia y luego la sensación de ser absorbidos por un vórtice que los sumió en la completa inconsciencia, llevándolos a través del tiempo y el espacio.
Lavinia hizo hasta lo imposible por activar su propia magia de transmigración para escapar, pero igual fue engullida hacia lo desconocido.
—¡No, no me sueltes, agárrame fuerte! —Victoria rugía, bamboleándose en el vendaval, agarrada a las dos manos del no muerto que surgía de las profundidades de las rocas.
Rousse, el general de Zarek, se aferraba con todo para sostenerla. No soltaría a la pequeña princesita, ni aunque su cuerpo se despedazara en el intento.
Sin embargo, a pesar de utilizar todas sus fuerzas, el poder de succión era demasiado.
Apenas y el fenómeno extraordinario de la apertura de varios portales duró unos segundos.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...