NARRADORA
Edgar pocas veces había sentido esa presión escalofriante sobre él, ni siquiera en sus mejores tiempos el Lord Vampiro de su clan daba tanto miedo.
—Camina más rápido o te llevo a rastras —la voz escalofriante de Zarek se escuchó a su lado.
Prácticamente, lo tenía corriendo por la jungla, camino al Continente de los Hechiceros.
Este hombre olía como la sangre de Victoria, por eso se confundió con ella. Joder, ya sabía de dónde esa vampira sacaba su aura asesina.
Los ojos de Edgar miraron con disimulo por dónde escapar, pero lo podía sentir; no había lugar donde meterse.
Lo peor es que, en medio de su situación de vida o muerte, la conversación más rara de la historia se tejía a su espalda.
—¿Viste qué actuación tan buena de la pequeña ama? ¡Soy insuperable!
La “mujer” que había salido de las sombras como una viuda negra escalofriante, le decía a otra no muerta caminando a su lado.
— Aunque esa idiota de Marcia diga que ella es la mejor doble de Vicky.
—Sí, sí, ella no tiene tu talento. Quizás puedas imitar a la nueva princesita que está por nacer.
—Aún no sabemos su sexo…
—Estoy casi segura de que es otra mini Celine, y si es un princesito habrá que buscar quién haga de su doble, lue…
Las palabras entusiastas se le quedaron atascadas en los labios pálidos cuando Zarek se detuvo de caminar.
Se giró como en cámara lenta y ambas temblaron.
Diantres, habían olvidado que al Amo no le gustaba el cotilleo, y menos ahora que estaba en modo asesino serial.
—Una palabra más y se van a dormir —les dijo estrechando las pupilas.
Las “mujeres” bajaron la cabeza, pero sus ojos se miraban y se decían todos los chismes y protestas.
Zarek continuó su trayecto con dolores de cabeza.
Maldito el momento en que le transmitió sus secretos a Victoria.
No solo bastaba con la interferencia de Sigrid y sus traviesos hijos, sino que ahora Victoria también había creado todo tipo de cadáveres femeninos.
¡Él tenía a los no muertos como guerreros! ¡No como chaperonas, actrices frustradas y amigas del té!
Victoria, ¿qué rayos estás haciendo?
Zarek recordaba el momento en que Katherine contactó con ella, así como hizo con Nyx.
Pensaron erróneamente que habían caído en el mismo continente, pero no parecía ser el caso.
Victoria habló muy breve, les dijo que buscaba una manera de regresar, que no se preocuparan, pero el tiempo pasaba y ella no daba señales de vida.
Su madre Celine estaba embarazada de nuevo, lo descubrieron cuando supo de la desaparición de Victoria.
Puntos rojos destellaron a través de la capa de bruma.
Una sonrisa retorcida apareció en el hermoso rostro de Zarek, sus ojos fulguraron en carmín.
Levantó la mano con calma hacia las flechas que habían sido lanzadas sobre él.
Las puntas estallando en fuego mágico, pero estos hechiceros no tenían idea de contra quién se enfrentaban.
Solo ondeó la mano y una bruma oscura salió como una plaga del fondo del barranco, se mezcló con el aire y se apresuró hacia las flechas.
—¿Qué…? ¡¿qué mierd4 es eso?! —uno de los centinelas abrió mucho los ojos.
En las torres de vigilancia todos los arqueros estaban como él.
Manos negras se formaron a partir de esa maldición invocada, tomando las flechas en el aire, ¡y girándolas hacia ellos!
—¡Cuidado, vienen de regreso! —gritaron al ver su mismo ataque reflejado sobre sus defensas.
Se ocultaron detrás de las paredes de piedra, pero luego cometieron el grave error de salir todos juntos a luchar.
— ¡Por muy poderoso que sea, es un solo hombre! ¡Acaben con él!
Ante ese grito confiado, Edgar de repente tuvo un mal presentimiento.
«No, no es un solo hombre»

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...