VICTORIA
—Podemos hablar con calma en el salón —la voz de mi compañero interrumpió de manera apropiada.
Al acercarse a mi madre, bajó un poco más su postura.
Quizás porque la confundió con una loba, sin darse cuenta de los colmillos de vampira que escondía Celine.
—Eres el mate de Victoria —enseguida lo identificó.
Cómo no hacerlo si nuestros olores estaban más que mezclados.
—Lo soy…
—Eso está por verse —papá agregó entre dientes.
Las uñas de los no muertos casi asomaban entre las piedras del lugar, aguardaban solo su comando.
Sumergidos en su dimensión mágica, a la espera del ataque.
—Amor…
—No te imaginas lo cómoda que estaba tu hijita. Tú muriéndote de la angustia, poniendo en riesgo al b…
—¡Ya basta, Zarek!
El rugido de mi madre me hizo estremecer.
Cuando se enojaba, la verdad es que daba más miedito que papá.
Sus pupilas destellaron con un tono rojizo peligroso, y eso que mami Camilla era la más tranquilita de sus personalidades.
La Alfa Mía resultaba un poco más peligrosa.
—¿Eres una vampira o una loba?
Dracomir le preguntó frunciendo el ceño.
—Soy una híbrida, ¿algún problema? —alzó esa ceja castaña que te ponía los pelos de punta.
—N-no, no, señora, para nada —mi mate le respondió enseguida.
Incluso me dio una mirada de “¿No me dijiste que tu madre era un amor de persona?”
Ajá, pero ¿te crees que para domar a un sádico como mi padre se puede ser una florecita tierna todo el día?
—Vayamos a ese salón, me vendría bien sentarme un rato.— Al fin mamá relajó la tensión.
Tomó la mano de mi padre, listos para ser guiados por mi compañero.
Me quedé mirando sus espaldas.
Algo más sucedía aquí.
Las palabras de mi padre sonaron a medias, demasiado preocupadas.
La que siempre podía calmarlo era su pareja, pero estaba tan en modo guerra, que incluso a ella le hubiese llevado un poco más de esfuerzo domarlo.
¿Por qué el príncipe vampiro se aplacó tan de prisa?
“Vamos” Draco me miró desde la puerta y luego al portal mágico en la habitación.
“No voy a ningún sitio. Ya te sigo”
Le dije suspirando derrotada.
Tanto que me burlaba de mi madre diciéndole que más que una esposa, parecía una niñera, y aquí estaba.
Estos hombres eran demasiado posesivos.
Salió de la habitación a regañadientes y ya iba a seguirlo cuando escuché unos pasos a mi espalda.
—Como siempre, tu salida o entrada tiene que ser la más espectacular.
Me giré para ver aparecer a través del vórtice a Lavinia.
—¡Lavi! Creí por un segundo que era Laziel… —le dije abrazándola sin reparar en su expresión complicada.
Pero cuando el tufo oscuro de su cuerpo dio en mi nariz, lo supe enseguida.
—Espera… no, no, ¡te cepillaste al antisocial de mi primo!
—Cállate mujer, si quieres lo gritas en la torre más alta de este reino —me dijo bufando.
—¡Ja, sabía muy bien que el Lazinia se haría realidad! ¡Me deben dinero esas hembras de poca fe!
—Yo tapándole sus travesuras y ustedes haciendo una apuesta con mi vida amorosa —torció la boca—, pero ya tengo una lista de venganza —agregó fingiendo malicia.
—Y sí, sí, me emparejé con Laziel, ya eso no es noticia. Ahora pasemos a ti —me miró de arriba a abajo con burlas evidentes.
Luego a la habitación hasta reparar en el escritorio.
—No puedo creer que dijeras “soy inocente”. De verdad que tenemos que cambiar esa frase cada vez que nos pillan.
—¿Pillaron a alguien más? ¿Quién encontró a su mate? ¡Seguro fue Lyra, porque Aztoria es una loba meretriz que engaña con su falso pudor!
—Querida Victoria, tienes mucho de qué cotillear, tú tranquila —palmeó mi hombro, asintiendo con una sonrisa cómplice.
Yo pensando que tuve la experiencia más interesante de todas y, por lo que veo, las chicas también vivieron sus propias aventuras.
Al menos todas están a salvo y eso es un alivio.
Por Laziel no me preocupé ni un segundo.
¿Para qué gastar angustia en él, si es el coco que mandan a asustar a los niños malos?
—Igual sigues ganando el primer lugar en los desastres. Creo que fuiste la peor de todas —me dijo girándose para cerrar el portal.
—Mira que a mí me descubrió Lyra, pero si lo hiciera mi padre, mejor me lanzaba del balcón ahí mismo.
—Ni eso puedo hacer, recuerda que vuelo. Necesito una muerte más extrema —le dije y comenzamos a reírnos sin poderlo evitar.
Diosa, se sentía tan bien hablar con una de mis amigas, y eso que Lavinia era de las más serias.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...