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El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 674

VICTORIA

Atrás quedó el peligro y avanzábamos hacia un sitio desconocido.

“Rousse, atento a cualquier trampa”.

Le susurré en su mente, estrechando mis pupilas en la oscuridad.

Aún estaban por verse las intenciones de este buen samaritano.

El túnel serpenteó y se dividió en una red que iba a otros sitios desconocidos.

Al fin, la brisa abanicó un poco el olor mohoso de las paredes, y el vampiro frente a mí saltó hacia una salida.

—Ven, te ayudo —me volvió a extender la mano para ayudarme a dejar el túnel en las alturas.

Lo miré por un segundo a sus ojos rojizos.

Era un hombre muy apuesto, a pesar de los ángulos demasiado afilados por su delgadez.

Estiré la mano y me ayudó a bajar.

El impulso me hizo caer sobre su pecho, rozándonos sin querer.

Fue solo un instante, pero lo sentí olfateándome el cabello.

El olor de la sangre que rugía por sus venas también se filtró en mis sentidos y tenía que reconocer que era muy de mi agrado.

—Gracias —me aparté un poco y miré hacia atrás, viendo a mi general caer pesadamente.

Sus ojos afilados escanearon enseguida el ambiente lúgubre.

Parecíamos estar en unas catacumbas subterráneas.

Las gruesas columnas levantaban el techo y fogatas alumbraban por aquí y por allá pequeños grupos demacrados y hambrientos.

—Ven por aquí…

—Espera, ¿por qué nos has salvado? ¿Qué pretendes?

No daría ni un paso más hasta que no me hablara claro.

—Vi cómo ayudaste a esos niños, a través de las grietas en la pared —me respondió.

—. Me disponía a subir a la superficie cuando presencié tu acto de valentía.

Lo examiné detenidamente, parecía sincero.

—Mira, no tengo ninguna intención oculta o ya te hubiese entregado por un trozo de carne. Se nota que no eres de este feudo.

—¿Qué me delató? —le pregunté alerta.

Aunque al momento me arrepentí al ver su ropa raída, la sombra de su barba y la suciedad circundante.

—Lo lamento, yo no…

—Tranquila, eso mismo te delató. Estás demasiado… limpia y alimentada.

Me dio una sonrisa llena de tristeza y miles de pensamientos que no pude comprender.

Al final terminamos siguiéndolo.

A través del inmenso subterráneo donde vivían muchas familias de vampiros, y una escena era más descorazonadora que la otra.

—Bienvenida a mi humilde hogar —me dijo, apartando una cortina descolorida y llena de agujeros.

Pasamos a una especie de cueva cavada en la piedra.

Parecía que toda esta red de construcciones se extendía bajo la ciudad.

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