NARRADORA
¿Será que sus sentidos ya estaban decayendo tan rápido?
Pero si acababa de dejar un cuerpo vivo.
Estaba tan metida en su descubrimiento que incluso pegó su oído al ancho pecho.
Sin darse cuenta de la imprudencia que hacía con un hombre desconocido.
A veces era demasiado inocente, falta del roce social.
Rousse se quedó en modo patitieso y sin derecho a reanimación.
O sea, esa mujer hermosa estaba tocándole todo el pecho y luego pegándose a él por completo.
Incluso lo olía.
¿Acaso no se daba cuenta de lo incorrecto que era eso?
—Señorita… —tragó algo contrariado, queriéndola separar.
Pero Meridiana estaba en modo fascinación, nunca había conocido a una criatura que no le latiera el corazón.
—¿Cómo puedes estar vivo así?
Subió la cabeza con atención.
Seguía pegada como un chicle.
Rousse bajó la mirada y se perdió en sus facciones perfiladas.
Se estaba poniendo nervioso y eso era bastante difícil para un no muerto.
Se veía tan linda, inocente, tan… viva. Todo lo que él no tenía.
Frunció de repente el ceño.
¿Qué rayos estaba pensando?
—Yo… tengo un hechizo especial —le dijo escuetamente, dando un paso atrás y separándola con suavidad.
En ese momento fue que la hechicera cayó en cuenta de su intensidad.
—Oh, por todos los cielos, lo lamento, yo no quise incomodarlo. Es que me resulta fascinante… o sea, quiero decir… ¿Qué tipo de hechizo usa?
Seguía farfullando.
Por mucho que a Rousse le gustaría hablarle más, no podía olvidar su misión.
—Lo lamento, pero necesito encontrar a las brujas. Tenga cuidado en el bosque.
Decidió irse, no por ella, sino por él.
Agradecía que se hubiese puesto ese trapo en los ojos.
Una criatura tan hermosa no debería ver a una monstruosidad.
Ella parecía tener problemas de visión.
—Claro, yo… lamento no poderte ayudar —Meridiana bajó la cabeza un poco avergonzada.
O sea, ¿cómo rayos se le ocurría andar toqueteando así a un macho y además, preguntarle sobre sus secretos?
—Yo también estaba buscando a mi maestra… creo que la apresaron en la fortaleza de la capital.
Le dijo por último lo que sospechaba.
Se había marchado un tiempo.
No encajaba ni siquiera entre su propia gente.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...