Entrar Via

El Rey Lycan y su Oscura Tentación romance Capítulo 713

DRACO

Mis manos relajadas en los costados de la tina, como quien había terminado el asunto.

Las piernas abiertas y actitud de haberme satisfecho.

—Bueno… me voy entonces… —volvió a decir, dándome una mirada penetrante, pero ni me inmuté.

—Bien —le respondí bajo, y casi se me cae la máscara de seriedad al ver el mohín en su boca.

Claro que no deseaba irse y, por supuesto, yo no la dejaría marcharse sin satisfacerla.

Se levantó bufando y la visión de su cuerpo desnudo, chorreando agua, ya me estaba parando de nuevo el miembro.

Se inclinó deliberadamente sobre el borde, sus senos llenos se balancearon con los movimientos.

Tragué con ganas de chupárselos.

Mis manos picaban, pero la quise fastidiar un poco más.

Me miró nuevamente, levantando la pierna para salir.

Alcé la ceja sin hablar, viendo el fuego asomarse en sus orbes rojizos.

—Jum, es verdad eso que dicen, que uno no sabe para quién trabaja…

Murmuró cabreada, tan linda y sexy.

Me arrepiento tanto de ser un capullo al inicio e intentar alejarla.

Antes de que se escabullera actué con rapidez.

Mi mano se extendió, dándole un jalón hacia mi cuerpo.

—¡Aah!, ¡suéltame, maldito Lord pervertido! —dio gritito bien puto, fingiendo luchar.

La subí sobre mis piernas, sentándola sobre mis muslos.

Mi mano se aferró a su cintura como un grillete, la otra apretó su barbilla, haciéndola mirarme.

—Tú me vuelves un pervertido. No hay un segundo del día en que no piense en ti y en todas las obscenidades que te quiero hacer, Vicky…

Confesé con un gruñido necesitado y estrellé mi boca sobre la suya.

Comencé a devorarla como una bestia sedienta, metí mi lengua y la recorrí.

Sus dientes amenazaban con destrozarme los labios, pero la dejé hacer su acto de resistencia.

No importaba cuánto pretendiera rechazarme.

Su cuerpo entero llamaba al mío. Su alma tiraba de la mía.

El horno entre sus piernas ardía sobre mi falo erecto.

Me abrazó al fin y clavó las uñas en mi espalda, devolviéndome este beso enloquecido.

Quería decirle tantas cosas.

Mis manos recorrieron sus caderas, su columna, me enredé en su pelo largo y la empujé aún más contra mí.

Jadeamos y gemimos en la boca del otro.

Me recosté hacia atrás, llevándola conmigo, manoseando con fuerza sus nalgas.

Las palmadas rebotaron bajo el agua y mi hembra gimió para mí, chupándome la boca, acariciándome el pecho.

La abrí y sumergí los dedos en su vulva, desde atrás, acariciándola lentamente.

Aun la imagen de ella sangrando oscurecía mi mente.

—Mi amor, ¿te duele? Si te penetro con los dedos, ¿duele?

Le pregunté, lamiendo su oído, mientras el dedo del medio sondeaba el estrecho agujerito.

La suavidad del agua me ayudaba a entrar y salir. Sus propios jugos se mezclaban en mis yemas.

—Mmnnn —empinó el trasero y dio un gemido nasal contra mi pecho.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación