NARRADORA
Zarek bufó al verlo acercarse al abrazo familiar y pegarse por detrás de Victoria.
—Para estar de pegajoso sí que eres bueno, pero ni siquiera has podido marcar a mi hija… inútil…
—Estaba a punto de hacerlo cuando nos interrumpiste en el despacho —las pupilas de Dracomir cambiaron a lobunas.
Ambos mirándose de frente con las mujeres de por medio.
El príncipe fue a abrir la boca, pero una tos de Celine lo hizo quedarse en silencio y con los labios pegados.
Dracomir, por su parte, recibió un pellizco demoledor en el muslo cortesía de su hembra.
Sin embargo, los ojos de Zarek anunciaban un asesinato en las sombras, quizá mientras cierto Lord dormía… al lado de su hija.
Un gruñido de advertencia fue lo que recibió del lobo de Draco.
El futuro pintaba para ser… interesante y sangriento.
*****
Mientras las hembras se seguían abrazando y ya eligiendo hasta el nombre de la próxima beba, Zarek interceptó al indeseable de su yerno.
—Dime, ¿a dónde mandaron a mi general? —le preguntó sin pizca de educación.
Además de servirse por su cuenta un bourbon que encontró en la licorera, vamos, como si fuese su casa.
—Fue con su pareja a una parte del bosque a realizar un ritual o algo así, por el alma de esas hechiceras —Dracomir se sentó en su sillón favorito al lado del fuego y sus ojos miraban siempre a su hembra.
La veía tan feliz y solo rezaba en su alma por no ser abandonado, ahora que podía regresar a su casa.
Estaba dispuesto a dejarlo todo por ella; si no habían escapado de esta fortaleza, era porque ahora mismo, resultaba el sitio más seguro de este reino de mierd4.
—Sírveme uno doble — prácticamente le ordenó a su suegro al verlo bajar la botella.
—¿Acaso te piensas que soy tu maldit4 chacha? —Zarek protestó, pero igual le sirvió el trago y casi se lo arrojó a la cara.
Tomó asiento frente a él y al lado del fuego.
Su cabeza también giró hacia sus tres tesoros.
La puerta del salón se había abierto y entraba Lavinia, sonriendo y uniéndose al cotilleo.
Esta fría fortaleza parecía llenarse de vida.
—Contéstame a algo y sé totalmente sincero —la voz de Dracomir, de repente, llamó la atención de Zarek.
—Yo sé que me subvaloras, pero créeme cuando te digo que no nos enfrentamos a nada fácil —le advirtió con los ojos destellando con las llamas del fuego.
—. No me importa el poder ni conservar un asiento, solo quiero protegerla a ella… —señaló a Victoria con la cabeza.
—. Y a pesar de nuestras diferencias, deseamos lo mismo. Asegúrame que puedo mandar al carajo al otro clan de lobos porque ustedes pueden apoyarme.
Dracomir le preguntó entre dientes, más ansioso de lo que deseaba mostrar.
Eso era algo que no lo dejaba dormir: tener que seguir ocultando su relación con Victoria.
No proclamar a los cuatro vientos que era su mate, solo por no perder el apoyo de esos imbéciles.
—¿Viste el poder contenido en ese fragmento de cristal contaminado? —Zarek le preguntó luego de una pausa.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: El Rey Lycan y su Oscura Tentación
Alguien puede ayudar con este problema de no poder desbloquear los capítulos!...
No puedo desbloquear Moras capitulea y tanto monedas!...