Apenas se cerró la puerta del nuevo penthouse, Víctor no pudo aguantar más.
No hubo miraditas a la ciudad ni copas de vino; la tiró contra la pared del pasillo y empezó a besarla como si se le fuera la vida en eso.
Amanda le respondía con la misma audacia, enredando sus piernas en la cintura de él mientras las manos de Víctor ya estaban por debajo de su blusa, desesperado por sentirla.
Apenas cruzaron la puerta, la tensión acumulada durante el día estalló.
No hubo palabras suaves ni preámbulos románticos; solo el sonido de la ropa rasgándose y el aliento entrecortado.
Víctor la arrastró directamente al baño, una estancia de mármol negro y espejos que multiplicaban su deseo.
La sentó sobre el frío borde del lavabo, abriéndole las piernas con brusquedad.
Amanda se aferró a sus hombros, sintiendo el contraste del frío del mármol con el calor abrasador que emanaba de él.
—Te deseé todo el maldito día mientras estaba en la oficina —gruñó Víctor, hundiéndose entre sus muslos.
No tardó en bajarla al suelo, obligándola a ponerse de rodillas frente a él. Amanda no se hizo de rogar; lo quería sentir todo.
Con una mano en su nuca, Víctor la guio mientras ella lo envolvía con su boca, devorándolo con una pasión que lo hacía gemir palabras sucias.
—Eso es, maldita sea... eres mía —soltó él, con los ojos cerrados, antes de levantarla en vilo para meterla bajo la ducha.
El agua empezó a caer sobre ellos, empapándoles la piel mientras el vapor empañaba los cristales.
Víctor la giró de espaldas, pegando el cuerpo de Amanda contra los azulejos húmedos.
La tomó por las caderas, sintiendo la firmeza de su culo bajo sus manos, y la penetró de una sola estocada, profunda y salvaje.
Amanda gritó su nombre, arqueando la espalda mientras el agua les golpeaba las caras, mezclándose con el sudor y los fluidos.
—Dime que este coño es mío —le exigió él al oído, embistiendo con un ritmo frenético que la hacía temblar.
—Tuyo... solo tuyo, desquiciado —respondió ella, echando la cabeza hacia atrás, entregada por completo al placer que solo él sabía darle.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.
El contenido del capitulo 21 es el capitulo 19. Si repite, por favor, pueden verificar?...