La oficina de Víctor era el reflejo de su mente antes de que Amanda volviera a poner su mundo de cabeza: minimalista, fría y correcta.
Pero por dentro, él era un incendio. Estaba de pie frente al enorme ventanal, mirando el horizonte de la ciudad, pero no veía los edificios.
En su mente solo se repetían los besos de Amanda de la noche anterior.
Ella se estaba volviendo más osada, más caliente entre las sábanas, y recordarlo hacía que Víctor soltara una risita pícara y se humedeciera los labios, todavía sintiendo el sabor de su piel.
Estaba en su mejor momento, sintiéndose el rey del mundo, cuando la puerta se abrió de golpe sin previo aviso. Víctor no tuvo que girarse para saber que no era su secretaria.
—¿Se puede saber por qué traen esas caras de velorio? —preguntó sin moverse, con la voz relajada.
Se giró despacio y se encontró con Daniel y Fernando.
Fernando parecía que lo había atropellado un camión; traía la corbata floja y una cara de desastre que cortaba el aire.
—¿Qué carajos les pasa? —soltó Víctor, perdiendo la sonrisa al instante—. Parecen dos locos.
—Amigo… —musitó Daniel, rascándose la nuca con nerviosismo—. No te traigo buenas noticias, por eso traje refuerzos. Fernando tiene los números.
Víctor apretó la mandíbula, y ese calorcito rico que sentía por recordar a Amanda se convirtió en una tensión de acero.
—No me gusta cuando están los dos juntos en mi oficina a esta hora, pero estoy tan contento hoy que creo que puedo con lo que sea. Desembucha de una vez, Daniel, no me hagas perder el tiempo.
—Víctor, alguien quiere joderte. Y no es un intento cualquiera, es un golpe directo al cuello —dijo Daniel, lanzando una tablet sobre el escritorio—. Tan solo mira.
Víctor se acercó y fijó la vista en los gráficos. Las líneas rojas caían en picada como si no hubiera un mañana.
—¿Qué m*erda es esto? —preguntó Víctor, con los ojos echando chispas—. ¿Por qué nuestras acciones en el mercado inmobiliario bajaron un 15% en menos de dos horas?
Fernando dio un paso al frente, ajustándose los lentes.
—Es un ataque especulativo, Víctor. Alguien soltó el rumor en la bolsa de que nuestro proyecto estrella en la costa tiene problemas estructurales graves y que la municipalidad nos va a quitar los permisos. Empezaron a vender acciones de forma masiva para hundirnos el precio y comprarlas ellos por migajas. Es un coñazo directo al bolsillo.


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Engañada por mi esposo: mi amante perfecto era mi esposo.
El contenido del capitulo 21 es el capitulo 19. Si repite, por favor, pueden verificar?...