Encima, tenía el descaro de presentarse a jugar al padre perfecto con Xavier, mientras ignoraba a su propia sangre.
—Hugo, solo quiero preguntarte una cosa... ¿qué significa Luna para ti? —exigió saber, buscando en sus ojos alguna pizca de humanidad.
A su alrededor, algunos padres ya comenzaban a susurrar y a señalar.
Alguien reconoció a Vania.
—Miren, creo que es la mujer del escándalo en internet. La que se hace pasar por la autora Vina para acosar al señor Yáñez. Mi hija mayor lee ese cómic y me contó todo el chisme.
—¿Cómo? ¿Tiene una hija? Debe ser la niña que está a su lado. Nunca escuché que se hubiera casado... ¿Será una hija ilegítima? Qué descaro, tener un hijo fuera del matrimonio y seguir arrastrándose detrás de un hombre. ¿Cómo es que el colegio acepta a hijos de mujeres así? ¿Acaso no entrevistan a los padres?
Los comentarios maliciosos volaban de un lado a otro.
Vania quería exigirle cuentas a Hugo, pero Lunita estaba justo a su lado. El volumen de los chismes no era altísimo, pero sí lo suficiente como para que la niña escuchara cada palabra.
A Vania no le importaba lo que pensaran de ella, pero le destrozaba el alma pensar en cómo eso afectaría a su pequeña.
Hugo habló por fin, con un tono pausado y frío.
—Señorita Zapata, la reunión está por comenzar y mi hijo me espera. Con permiso.
Xavier estaba en el grupo de los más grandes, mientras que Lunita estaba en el grupo intermedio. Estaban en secciones completamente distintas. Vania solo pudo observar, llena de impotencia, cómo Hugo subía las escaleras.
En ese momento, Lunita apretó suavemente la mano de Vania, mirándola con sus enormes ojos llenos de preocupación.
—Mamá, no te pongas triste. Papá no merece que llores por él.
Durante los últimos años, Lunita había visto a su madre llorar demasiadas veces. Por eso, cada vez que ella misma quería llorar, se aguantaba, solo para no causar más dolor. Sabía que esta situación destrozaría a su madre y, con la madurez de alguien que ha tenido que crecer rápido, intentó consolarla.
Lunita se divirtió muchísimo, dejando completamente atrás la ausencia de Hugo.
De vez en cuando, Vania alcanzaba a ver de lejos a Hugo y a Cristina jugando con Xavier. Parecían coordinarse a la perfección, llevándose una victoria tras otra. Sin embargo, cada vez que le tocaba el turno a Xavier, todo se arruinaba. El niño cometía errores, perdía y terminaba haciendo berrinches horribles que nadie se atrevía a frenar.
Al final del evento, la escuela entregó premios. Hugo subió al escenario junto a Cristina y Xavier para recibir el diploma de la Escuela como la familia más hermosa.
Cuando le tocó el turno a Vania y a Lunita, la maestra hizo un comentario con la mejor de las intenciones:
—Aunque el papá de nuestra querida Luna no pudo acompañarnos hoy, su mamá hizo un esfuerzo increíble. Han ganado el premio al mejor equipo de madre e hija.
En ese momento, Lunita tomó el micrófono de la maestra y, frente a todos los padres y alumnos, con su dulce e inocente voz, declaró:
—No, mi papá sí vino. Él está aquí. Solo que le está haciendo de papá al hijo de otra persona, así que he decidido que ya no lo quiero.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Inalcanzable: Mi esposa ya no me ama
Debería dejar algo para uno ver mas...
Buenas tardes soy de Venezuela me encanta INALCANZABLE MI ESPOSA YA NO ME AMA, LÁSTIMA QUE DAN MUY POCO CAPITULO DESBLOQUEADO NO DAN PARA UNO GANAR PUNTO O BONO, YA QUE AQUI NO SE PUEDE ACCEDER PARA VER O PAGAR LOS CAPITULO...
Muy buena novela por favor más capitulos desbloqueados.gracias...
Los capítulos no salen completos aunque uno desbloquee, estoy pagando por desbloquear pero hay partes q faltan...