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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 44

La recepcionista volvió a mirar la bolsa que llevaba Isabella, pero no distinguía bien qué era. Dudó un momento y decidió llamar a la oficina de la secretaria de Jairo.

Al poco rato, bajó una mujer.

—Gracias por haber venido. Puede darme las cosas, yo se las haré llegar al señor Crespo —dijo la secretaria, extendiendo la mano.

Isabella sonrió y se las entregó.

—Solo que adentro hay unas hierbas que tienen que cocinarse juntas. Hay que medir bien la cantidad, porque si es muy poca, no hace efecto, y si es demasiada, puede ser tóxica.

Al oír que podía ser tóxica, la secretaria sintió de pronto que la bolsa pesaba una tonelada.

Rápidamente, se la devolvió a Isabella.

—Entonces, por favor, acompáñeme al piso 33. El señor Crespo tiene una junta en diez minutos, puede verla antes de eso.

La sonrisa de Isabella se hizo más grande.

—Me parece bien.

***

El edificio del Grupo Crespo se alzaba imponente, un verdadero ícono de Nublario.

Si los Ibáñez eran una familia de abolengo, los Domínguez eran la realeza entre los ricos. Pero los Crespo… ellos estaban en otro nivel, en las nubes, mirando desde arriba a todas las demás dinastías.

El Grupo Crespo tenía negocios en centros comerciales, farmacéutica, videojuegos, inteligencia artificial e incluso en la industria militar. El nombre de la familia Crespo era reconocido no solo en el país, sino en todo el mundo.

Aunque el Grupo Triunfo había colaborado antes con el Grupo Crespo, era la primera vez que Isabella entraba al Edificio Crespo.

Cuando el elevador llegó al piso 33, Isabella respiró hondo, esperando que los de seguridad no la sacaran a golpes.

Al abrirse las puertas del elevador, por un momento se sintió desorientada, como si hubiera viajado al futuro. El vestíbulo tenía un diseño extraño, muy tecnológico, parecido a una cápsula espacial.

Mientras bajaba del elevador, observando todo con asombro, un robot se acercó a ella. A diferencia de los torpes trozos de metal que había visto antes, este no solo movía brazos y piernas con agilidad, sino que también tenía expresiones faciales.

—Estimada visitante, bienvenida al Grupo Crespo.

Capítulo 44 1

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