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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 54

Ella quería destaparlo todo, ¡pero Isabella no se lo iba a permitir!

Ya que el juego había comenzado, nadie podía detenerlo hasta que ella se cansara de jugar.

Otilia no supo qué decir. Solo pudo bajar la cabeza, como si fuera la culpable de todo.

—Bueno, hagámoslo por Oti, al fin y al cabo, ella fue la que causó este desastre —dijo Isabella, mirando a Raúl—. ¿Qué puedo hacer?

Raúl suspiró aliviado, pero al pensar en lo que necesitaba que Isabella hiciera, dudó de que realmente pudiera lograrlo.

Pero en ese momento, no había otra opción.

—El Grupo Domínguez se niega a comunicarse con nosotros. No contestan las llamadas y, cuando Gabriel fue en persona, tampoco lo recibieron.

—¿Así que quiere que yo contacte al señor López?

—Como tú siempre te encargaste de la comunicación con el Grupo Domínguez, supongo que tienes cierta relación con el señor López.

—Sí, algo de relación hay.

—Necesito que le pidas que nos den un poco más de tiempo. Modificaremos la propuesta de diseño hasta que estén satisfechos. Por nada del mundo pueden cambiar de empresa.

—Ah, ya veo.

Mientras Isabella lo consideraba, Diana le susurró a Gabriel:

—¿Crees que ella va a tener más peso que tú o tu papá? ¡Yo creo que tampoco lo va a lograr!

Gabriel suspiró.

—Dejemos que lo intente.

—Si no lo logra, me habré disculpado con ella para nada.

—¡Mamá!

Otilia entrecerró los ojos. Ella tampoco creía que Isabella pudiera lograrlo. No era una superheroína, ¿qué la hacía tan especial?

Isabella los tuvo en ascuas un rato más y luego sacó su celular para llamar a Emilio.

El teléfono que todo el equipo del Grupo Triunfo había intentado contactar sin éxito durante todo el día, a Isabella le contestó al segundo timbrazo.

—¿Es por lo de la propuesta de diseño? Podemos modificarla.

—Tampoco es para decir que es basura, ¿o sí?

—Dennos otra oportunidad, ¿de acuerdo?

Isabella sonrió para sus adentros. Solo había sido un examen en el que, por estar enferma, no terminó su proyecto y sacó una calificación más baja que Otilia. Y ella seguía presumiendo de eso.

—Creo que sería mejor que Bella se encargara del diseño —dijo Gabriel.

—¡De verdad que puedo hacerlo! —insistió Otilia, un poco desesperada.

—Papá, este proyecto es muy importante para la empresa, es más seguro que lo maneje Bella.

—Tú mismo lo has dicho, este proyecto es muy importante, así que debe estar en manos de alguien de confianza —Raúl miró a su hijo y luego a Otilia—. Otilia, no me decepciones esta vez.

El rostro de Otilia se iluminó.

—No se preocupe, esta vez conseguiré ese contrato.

Isabella bufó. Para Raúl, «de confianza» significaba alguien de la familia en quien podía confiar, no alguien con capacidad.

Como Otilia estaba embarazada, ya habían planeado romper lazos con Isabella. Para evitar que ella se vengara, él se arriesgaba a sacarla de la empresa.

Raúl pensaba exactamente eso, pero como todavía necesitaba a Isabella, por ahora tenía que mantenerla contenta.

—Bella, ya has hecho suficiente berrinche. Es hora de que vuelvas a casa.

***

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