Después de decir eso, Facundo lanzó una mirada helada a Víctor.
—¡Se atrevieron a burlarse de mí así! ¡No los voy a perdonar!
Facundo arrancó el coche y se fue, pero Floriana no pudo evitar un escalofrío. Esa última frase y la mirada gélida que le lanzó al final la dejaron muy inquieta.
—Se va a vengar de ti —le dijo a Víctor.
Víctor seguía actuando como si no le importara nada.
—No le tengo miedo ni a Jairo Crespo, ¿crees que le voy a tener miedo a él?
Floriana vio que Víctor tenía la cara hecha un mapa y carraspeó un poco.
—Sube conmigo, te voy a poner pomada.
Víctor de inmediato fingió un dolor insoportable.
—¡Ay! Floriana, me lastimé por ti, ¡tienes que recompensarme!
***
Estos días, Isabella Quintero había estado yendo y viniendo entre el hospital y la casa de Jairo. Rafael Méndez ya estaba fuera de peligro y se recuperaba rápido, aunque tendría que quedarse hospitalizado más de un mes. Julen Méndez ya había sido dado de alta y había retomado el control total de Grupo Méndez.
En cuanto a Adriana y Ivana Méndez, Rafael solo las mencionó una vez; no tomó represalias, simplemente las mandó al extranjero, lo cual ya era bastante generoso de su parte.
Jairo había estado muy ocupado últimamente, así que la carga de cuidar a los gemelos recayó sobre los hombros de Isabella.
Ese día, al regresar del hospital, entró y vio que la casa parecía zona de desastre. Samuel chapoteaba en un charco de lodo, salpicando por todos lados. Ana estaba toda manchada, pero no le quedaba de otra más que barrer el agua bajo la lluvia de barro.
La mansión de Jairo tenía jardines y césped tanto en el patio delantero como en el trasero, pero Samuel llevaba menos de un mes viviendo allí y ya había matado las flores, secado el pasto y dejado el terreno lleno de agujeros, como si un animal hubiera estado excavando madrigueras.
—¡Samuel Quintero! —rugió Isabella.
Al verla, Samuel reaccionó como ratón viendo al gato y corrió disparado hacia la casa.
Ana se enderezó sobándose la cintura, con cara de sufrimiento.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido
Porque no me deja seguir leyendo, compre monedas y cuando llego al 608, ya no me deja...