Entrar Via

La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 738

—¿Y a mí qué me importa si vives o mueres?

—¡Helena, cómo puedes tener el corazón tan duro!

—Pues así lo tengo, ¿y qué?

Regina dejó la copa de vino, bajó la cabeza y comenzó a llorar.

—Cariño, hazlo por mí, dale una oportunidad —dijo Sebastián frunciendo el ceño.

—Sebastián, no me gustan las tonterías ni que me den vueltas. Como te dije ayer: en la empresa, o se queda ella o me quedo yo. Tú eliges.

—Helena, ella ya te pidió perdón, ¿qué más quieres? —rugió Sebastián.

Helena sonrió con amargura.

—¿Así que me gritas por defenderla a ella?

—Yo... yo se lo prometí a mi maestro...

—Deja de mencionar a tu maestro. Fui a visitarlo hace unos días y me dijo que nunca te pidió que cuidaras a Regina. De hecho, piensa que a ella le falta capacidad y no tiene los pies en la tierra, ¡que no es apta para entrar en nuestra empresa!

Sebastián se quedó rígido.

—¡Cómo te atreves a desconfiar de mí e ir a preguntarle a mi maestro!

—Yo...

—Llevamos ocho años de casados, y con eso que hiciste, todo mi esfuerzo parece un chiste. ¡Me has decepcionado mucho!

Isabella se llevó la mano a la frente. Sebastián tenía un talento natural para voltear las cosas y hacerse la víctima; seguramente no era la primera vez que manipulaba a Helena así.

—No es que desconfíe de ti, es solo que...

—¡Los hechos demuestran que no eres digno de confianza! —interrumpió Isabella, cortando la explicación que Helena iba a dar.

En momentos así, el que da explicaciones es el que pierde.

—Estamos hablando entre esposos, ¡esto no le incumbe a una extraña! —gritó Sebastián, perdiendo la compostura contra Isabella.

Isabella parpadeó con inocencia.

Capítulo 738 1

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: La Otra Esposa de mi Marido