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La Otra Esposa de mi Marido romance Capítulo 743

De regreso al hotel, Isabella pidió otra habitación. Con ayuda de Jairo, llevaron a Helena hasta la cama y luego ellos se fueron a la otra.

Isabella se olió: apestaba a alcohol. Iba a meterse a bañar, pero algo se le cruzó por la cabeza y volteó a ver a Jairo.

—¿Ya le marcaste a Sebastián?

Jairo estaba sentado en el sillón con el celular en la mano, como si estuviera chateando con alguien. Al oírla, ni siquiera levantó la vista; solo respondió con un:

—Ajá.

Isabella pensó: “Con razón”. Esos cuatro tipos grandotes seguro se fueron porque recibieron una llamada de Sebastián.

—Yo pensaba regresar a Nublario hasta mañana. ¿Y tú?

—Yo me voy al rato.

—Entonces comamos juntos al mediodía.

—Tengo pendientes.

Isabella notó que contestaba de mala gana y que no soltaba el celular. Soltó un bufidito, pero Jairo ni pareció escucharlo. A Isabella se le ocurrió algo: se quitó la ropa, se quedó en ropa interior y se acercó. Se inclinó y le jaló tantito el cuello de la camisa.

—¿Y si nos bañamos juntos?

Hasta entonces Jairo alzó la mirada. En cuanto se topó con los ojos de Isabella, se le oscureció la expresión y se le marcó una media sonrisa.

—¿Qué traes?

Isabella bajó la vista despacio, como siempre hacía cuando lo provocaba. Se detuvo un instante en sus labios y luego siguió hacia abajo, hasta clavarse en su manzana de Adán: era lo que más le gustaba.

Tal vez por el alcohol, o tal vez porque de verdad llevaba demasiado tiempo sin nada, tragó saliva y se acercó despacio. Justo cuando sus labios iban a tocarlo, le sopló apenas.

—Estoy pescando.

—¿Yo soy el pez?

—¿Vas a morder el anzuelo?

—Creo que no.

A Isabella le cayó como balde de agua fría. Se molestó.

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