CAPÍTULO 18
No sé que carajos estoy haciendo con mi vida. No sé hasta dónde voy a llegar con Sergei. No sé qué sucederá de ahora en adelante. Me levanto de mi cama dispuesta a tener un nuevo día. Uno productivo en donde lo último que vea sea a ese magnate italiano. Creo que ya es hora de ejercer distancia con él antes de que esto se nos salga de las manos. Quisiera decir que será fácil hacerlo, pero claramente no lo va a ser.
He intentado no verle ni recibir sus llamadas, ¡Pero vamos, es un Russo! Aunque intente esconderme en el lugar más remoto del mundo, sabría que podría encontrarme. Es difícil realmente difícil huir de él y mucho más cuando cree que es el dueño de mi vida. He pasado por malos y buenos momentos desde que Liam y yo terminamos. Sus padres tuvieron que dejar el país por la vergüenza que les hice pasar en el aniversario de los abuelos y si le lo llegan a preguntar lo volvería hacer una y otra vez. Con un Smirnov nadie se mete.
Abro el cajón en donde están mis medicamentos recetados, papá dice que no puedo dejarlos ni por un solo día pero creo que después de lo que ese cobarde me hizo las cosas empeoraron para mí hasta este punto. Saco la pasta del bote de plástico y la deslizo por mis labios hasta que queda en medio de mis dientes y logro masticarla. El sabor amargo es insoportable pero creo que no tanto contra la idea de perder la batalla de nuevo contra esta enfermedad. Quisiera poder ser un poco más entendida por Miguel, pero sé que a su manera se preocupa por mí y yo no lo tomo de la mejor forma.
Ayer después de que se fueron todos y Thomas recibió una putiza por parte de Sergei por intentar llevarme lejos de él luego de que salimos de los siente minutos en el paraíso quise agradecerle por no meterse o preguntar algo incómodo de lo que le sucedió a Maya hace un par de años. Ni para ella ni para mí fueron fáciles esos meses y más cuando me tocaba partir tabiques a diestra y siniestra cada vez que alguien la llamaba puta por algo que ella no hizo. Pero es que esta sociedad es una mierda.
La juzgaron por un video porno cuando aquí el único maldito fue él por publicarlo sin autorización de mi mejor amiga. Al menos el abuelo y mi papá lograron sacarla de todo este embrollo y ya así no me volví a meter en más problemas o al menos con eso. Maya es mi mejor amiga y aunque parezca extraño tengo la necesidad de cuidarla. Es tan pequeña e inocente que a veces siento que la ahogo pero en realidad solo deseo que sea feliz al igual que mi hermana Sandara.
Reviso mi email a ver si he recibido noticias de mi gemela y nada; la última vez que le comuniqué con ella había dicho que estaba a las afueras de España y desde entonces le perdí el rastro. Subo la cremallera de los zapatos de tacón que he decidido usar hoy y salgo dispuesta a comenzar un nuevo día intentando que sea lo más tranquilo posible.
Manejo despacio porque creo que en mi cuerpo todavía hay alcohol, así que me parqueo a las afueras de una cafetería dispuesta a tomarme un maldito café colombiano con crema bien cargado y me detengo al pensar algo. ¿Cuándo le he agradecido a Sergei por las cosas que ha hecho por mí? Me protegió de Liam aunque esa batalla la tenía ganada. Me sacó de la cárcel aunque a la final había llamado al abuelo. Me protegió de Gabriel aunque me envió a casa como si fuese una pequeña bebé. Lo que quiero decir es ¿Cuándo le he dicho gracias?
—¿Qué desea llevar?—espabilo al escuchar la voz del cajero—¿Se encuentra bien, señorita?—asiento señalando el tablero de pedidos.
—Dos cafés negros colombianos grandes uno con crema y el otro no—el joven asiente para buscar los vasos plásticos y llenarlos con la bebida que me devolverá a la vida. Le agradezco apenas me los entrega y me dispongo a llegar hasta la oficina lo mas pronto posible. Al llegar al estacionamiento de globe Tecnolgy In debo hacer una pausa en mi caminar al sentir como mi corazón empieza a bombear con tanta fuerza que siento que se puede salir de mi pecho—¿Qué me sucede? ¿Será el medicamento? ¿Por qué estoy pensando en Sergei ahora?—respiro lento hasta que puedo volver a caminar.
Mis pies se mueven de un lado a otro. Pasó demasiado tiempo desde que me sentí de esta manera. Tan nerviosa y deseando ver ese par de ojos azules… Esperen ¿Qué estupidez estoy diciendo? Los empleados comienzan a saludarme y la secretaria de papá me pide que revise algunos papeles que él dejó antes de irse a París a ver nuestra sede en este lugar. Coloco el folder debajo de mi brazo pero los dejo caer al ver como una rubia alta y con piernas largas acaricia el rostro del italiano y cuando pienso que es solo una conocida y que todo estará bien; ella se cuelga de su cuello para darle un beso demasiado comprometedor muy cerca de su boca y lo peor es que él no hace nada para quitársela de encima.
—Señorita Dara, los ejecutivos alemanes acaban de llegar—Sergei busca por donde han dicho mi nombre y abre los ojos apenas me ve. Escondo los cafés detrás de mi espalda.
—Voy en un momento…—¿Por qué no me muevo? El italiano se suelta de la estúpida esa para caminar a toda prisa hasta donde estoy pero ella viene detrás de él quizás para no desprenderse ni por un momento del rubio.
—Dara…—dice mi nombre y doy un paso hacia atrás cuando intenta tomar mi mano. Solo puedo prensar mi labio inferior, mirar al piso y asentir con la cabeza—Jessica Clark es la hija única de uno de los accionistas más importantes de la empresa de mi familia… Y mi…
—Ex novia—finaliza ella con una sonrisa en sus labios—Aunque estoy segura que volveré a serlo pronto y quizás hasta nos casemos como nuestros papás siempre lo quisieron—coloca su mano sobre su hombro mientras me mira despectivamente.
—Sabes que eso no va a pasar, deja de joderme—suelta él entre dientes haciendo que la rubia abra los ojos.
—Nena…—niego para que no diga nada, el rubio mira por encima de mi cabeza—¿Qué hace Thomas aquí?—miro de soslayo cuando ya lo tengo a mi lado. Estrello con cuidado el vaso que le correspondía a Sergei en el pecho del pelinegro. El italiano abre los ojos—¿En serio vas a hacer esto?
—¿Crees que por qué me besaste y me rogaste que te diera una oportunidad…?—Jessica se pone blanca como un papel al escucharme y guardo silencio por un segundo—Esperen, esperen…—me tapo la boca como si estuviese pensando en algo—Realmente me lloraste ¿Cómo fue que me dijiste? «Dame una oportunidad, nunca había conocido una mujer como tú, las que fueron antes de ti todas era unas ofrecidas»
—Dara… Esto no es lo que piensas…—agarro con fuerza el vaso de café al oír su excusa.
—Lamento amenazarte con Suiza pero quería forjar tu carácter. Jamás fue mi intención llevarte allí. Solo quiero que esto no te consuma que termines cometiendo un delito. Mira que la última vez casi matas a Liam y si no fuese por Sergei ahora estarías aún adentro.
—Pensé que me odiabas por ser como tú…—lo escucho reír. Su mano se desliza suavemente por mi cabeza.
—Eres mi sangre y eres mi orgullo—aprieto los labios para no llorar—Te amo como amo a mis demás nietos. Te amo pequeña Dara y solo deseo lo mejor para ti…¿Estás tomando los medicamentos?
Asiento—Abuelo…
—Dime.
—Te amo—emito un suspiro largo al sentir esta paz en sus brazos.
Sé que está sonriendo—Es la primera vez que dices esta palabra, cielo y me haces tan feliz. Ahora necesito que vayas donde Sergei y lo obligues a firmar unos documentos que por la pelea con su mujercita no lo hizo.
—¿A dónde…?
—Debes ir a la casa del Russo…

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