CAPÍTULO 32
Puedo escuchar mi corazón latir con fuerza. La brisa se cuela por la ventanilla del coche mientras que Sergei maneja a toda velocidad para llegar a la casa de su hermana mayor. Mi teléfono vibra por algunos minutos y debo apagarlo al ver el nombre de Thomas en la pantalla. Desde el día de la cena fallida no lo he vuelto a ver y siendo honesta conmigo misma creo que las cosas están mejores así. Él es demasiado bueno y sé que encontrará a alguien que lo haga realmente feliz.
El magnate toma mi mano y sonríe tan ampliamente que sus ojos se cierran por un instante. He aprendido algunas cosas con Sergei; puedo controlar mi ira si solo lo veo por el tiempo necesario que necesite para aplacar todo sentimiento negativo que esté sintiendo. Observo como maneja por una colina y miro por la ventana al notar que es la primera vez que estoy en la propiedad de esta mujer.
—¿Izan y Logan estarán aquí?—él asiente—¡¿Cómo puede ser eso posible?!—esto sería exponernos.
—Alexander ya se tomó el trabajo de contarles todo con lujo de detalles, ¿Te preocupa lo que ellos piensen de nuestra relación? Cariño, un tipo quince años mayor que tú, te ama más que a nada en el mundo, si a alguien no le gusta que nos amemos es problema de ellos, no nuestro. A mí lo único que me importa en este maldito mundo, eres tú.
Juguetea con mi mentón y asiento.
—Habrán muchas personas en la mansión, será fácil salir desapercibidos.
Prensa su labio inferior.—No te soltaré la mano ni por un momento ¿Me entiendes?—lo miro fijamente a los ojos, pero termino asintiendo rindiéndome a su autoridad—Si escuchas o vez algo que te incomoda, me lo dices y mando esta fiesta a la mierda; para mí lo primero siempre será tú…—y aquí voy yo de nuevo sonriendo como tonta.
—¿Y si alguien me invita a bailar?—lo escucho bramar molesto.—Es normal que este tipo de cosas pasen, seria descortés si los ignoro ¿No lo crees?—me quiero reír al ver su cara.
—Dara…—suelta en son de advertencia.—Le dirás a todos que no y punto; eso incluye a mi hermano y a todo ser que tenga pito en esta maldita fiesta. No voy a permitir que un seudo hombre le ponga las manos a mi mujer. Además me importa si piensan que eres descortés o no, nadie te toca y punto.
Toso para no burlarme en su cara.
—¡Posesivo!—susurro tan despacio pero el logra escucharme.—¿Por qué eres tan territorial? Sabes muy bien que estoy contigo ¿Por qué preocuparse por cosas tan triviales como un simple baile?—Sergei desliza su mano por mi brazo hasta llegar a mi cabeza. Acaricia mi cabello con suavidad antes de salir del coche cuando por fin llegamos. El magnate le da una vuelta al auto para así poder abrirme la puerta, su mano fría sostiene la mía y esto no tarda en llamar la atención de algunos invitados que al igual que nosotros acaban de llegar.
Sonríe con hipocresía a las personas que se nos acercan para saludarnos. Ellos me están reconociendo.
—Soy como soy, Dara…—habla despacio y sin dejar de sonreír a la crema y nata española—Posesivo, celoso, autoritario, territorial y todo lo que quieras añadir, pero…—¡Carajo—Soy tu posesivo, tu celoso, tu autoritario y tu territorial, de nadie más.
Besa mi mano y logra sonrojarme.
La dueña de la compañía de fármacos más importante de Europa y gran amiga de mi abuelo me queda viendo de arriba hacia abajo. Debo mirar hacia el suelo cuando sonríe a medio lado como si hubiese visto el chisme del siglo. Puedo sentir como el magnate levanta mi mandíbula para que siga caminando hacia adelante.
Las personas más importantes de este continente están reunidos en el mismo lugar y por primera vez en mi vida me siento tan pequeña delante de alguien; Sergei me lleva a un enorme salón pero dudo en la entrada de todo esto.—¿Estás seguro que es lo que quieres? —le pregunto al notar como Jessica también está aquí.
—Eres la mujer del italiano, eres lo que quiero, pequeña…—lo dice con tanto detenimiento que sonrío volviendo a tomar su mano. Su ex prometida corre al lado de Sara y las dos no dudan ni por un momento comerme viva con la mirada. Emilia le toma la mano a su esposo y siento que con cada paso que doy una bomba explota y desata el caos.
Mis alarmas se encienden al ver como la hermana mayor de Sergei camina apresurada como alma que lleva el diablo hasta donde estamos.—¿Qué significa esto?—lo susurra tan despacio que por poco no logro escucharla. Las esposas de los empresarios están pendientes a lo que está sucediendo.—¿Qué hace esta niñita aquí y agarrada de tu mano? ¡¿Te has vuelto loco?! ¿Qué crees que va a pensar Jessica…?—El magnate tira de mi mano alejándome de aquella mujer. El tío Alex niega mientras que su esposa se tapa el rostro.
Esto se nos va a salir de las manos.
Y efectivamente, Sergei no me ha soltado en toda la noche, los empresarios y sus acompañantes se nos acercan y logran reconocerme cuando el magnate me presenta delante de ellos. Ser la nieta de una de las compañías más grandes del país tiene sus pro y contras. Jessica ha intentado acercarse a nosotros más de una vez, pero le ha sido casi imposible hacerlo.
—¿Me permite bailar con usted?—escucho a alguien preguntarme desde mi espalda y brinco al sentir el ligero apretón en mano por parte de Sergei de manera sorpresiva..
—Ella no baila con nadie, ella solo lo hace conmigo—responde de una forma tajante y descortés al hombre que se ha tomado el tiempo de invitarme a bailar.—Le agradezco que se desaparezca de mi presencia ahora mismo—al sujeto no le ha quedado otra que salir despavorido del salón. Me giro para mirarlo al rostro a ver si hay alguna facción de desagrado pero no, si rostro se ve tan relajado que logra asustarme un poco.
El magnate me toma de la cintura para movernos al son de la música clásica, Jessica se toma la copa de vino que le acaban de entregar de golpe mientras que todos los presentes están pendientes a nosotros dos.

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