CAPÍTULO 33
SERGEI RUSSO
Están pasando demasiadas cosas al mismo tiempo, Izan corre para auxiliar a Dara la cuál cargo sobre mis manos, mientras que Logan mira la sangre de Jessica en el suelo. Los invitados empiezan a irse y la mirada acusadora por parte de mi hermana mayor me dice muchas cosas. Sara corre detrás del cuerpo de mi ex prometida y vuelvo a aterrizar en lo que está pasando en este instante, cuando mi mujer se me desploma de mis manos.
Sus ojos están más abiertos de lo normal, en su rostro veo una mancha color carmesí y debo cargarla en mis brazos de nuevo para sacarla de este lugar ahora mismo. Los paparazzis me bloquean el paso y debo empujar a más de uno para que me dejen salir de aquí. Alexander se quita la americana para tapar a mi pequeña que sigue llorando y temblando sobre mi pecho. La brisa de la noche nos cobija, hay demasiadas personas a nuestro alrededor que es casi imposible salir de la mansión.
Uno de los chóferes de la familia parquea mi coche delante de mí y en menos de lo que canta un gallo, mi hermano y mis sobrinos me están ayudando. Izan carga a Dara para colocarla en la parte trasera del bugatti pero me detengo porque yo no puedo manejar en este estado.
—Yo lo hago, vez con ella—las palabras no pueden salir de mi boca, pero sé que le he dicho todo con mis ojos. Como puedo me acomodo a su lado para posar su cabeza sobre mis piernas y acariciar su cabello con tanta delicadeza para que sepa que su hombre jamás la va a dejar sola.—¿Dónde está su medicamento? Hay que llamar a Mía y contarle lo que está pasando…
Dara se queja por un segundo—A mamá no, a mi mamá no… Soy una vergüenza para esta familia…—susurra con debilidad para acto seguido seguir llorando. Su cuerpo se hunde cada vez más; creo que el amor de mi vida está entrando en shock—¿La maté? ¿Maté a Jessica?—ella empieza a quebrarse y la abrazo con más fuerza. No estás sola porque el hombre que te ama siempre va a estar contigo. Beso la coronilla de su cabeza y seco sus lágrimas.
—Ella está viva, pero aún no sabemos su diagnóstico. Nada de lo que sucedió esta noche fue tu culpa ¿Bueno? En primera instancia no debí dejarte sola…—la voz se me corta. Odio verla así.—Nadie te va a señalar ¿Está bien? Tu hombre te va a cuidar y si debo llevarte lejos de esta maldita sociedad, lo voy a hacer. Porque tú y sólo tú eres mi prioridad ¿Entiendes, Dara Smirnov? No existe nada en esta tierra que yo ame más de lo que te amo a ti…—mi hermano me mira por el retrovisor.
—Es el hechizo Smirnov… ni tú te salvaste de esto, tío…—espeta Izan y tiene razón. Esta familia tiene algo que atrapa y no vuelve a soltarte. Sea lo que sea, sé que Jessica provocó todo esto. Alex se detiene en la entrada de la residencia de Miguel Smirnov. El líder de está familia sale como alma que lleva el diablo del porche de la mansión. Las noticias vuelan rápido porque Mía Bufanof ya está aquí. ¿Ahora como los veo a la cara? ¿Qué le diré a su abuelo y a sus padres?
Izan me la arrebata de las manos y siento el vacío—Señor…—llamo a Miguel, pero niega. Intento acercarme pero coloca distancia con una de sus manos para que me detenga—Lo siento… Lo siento mucho…Yo no sé…—Alex me jala del brazo. Mi sobrino Logan entra con su padre y todo se derrumba en mi interior cuando nos cierran las puertas a mi hermano y a mí—Todo es mi culpa…La debí proteger… No debí irme…
Por primera vez después de mucho tiempo, Alexander Russo me envuelve en sus brazos. No puedo evitar llorar como un niño pequeño. La magnitud de mi amor por ella me ha convertido en esto. En alguien débil capaz de hacer cualquier cosa por ella. Una camioneta blanca se parquea a uno metros de donde estamos. Limpio mi rostro al ver a un tipo con bata blanca salir del vehículo a toda prisa.
Ella… Ella me necesita…
—Lo mejor es que llames a los presidentes de las revistas y periódicos que publicarán tu amorío con Dara…—Lo fulmino con la mirada—Además debes ir a ver como esta Jessica ¿Sabes el escándalo que armarán sus padres por esto? Sabes como es Sean Clark con su hija, no será fácil librarse de esto y si algo le pasa a tu ex prometida, ella no estará a salvo.
Niego.
—Nadie toca a mi Dara—alzo la cabeza para mirarlo a los ojos—Si tengo que comprar todas las cadenas televisivas, las radios y los periódicos… ¡Lo haré! Si necesito comprar a media España para mantenerla a salvo ¡Lo haré! Haré cualquier cosa… Alex…Cualquier cosa para mantenerla conmigo…—suelto alterado. Mis hombros suben y bajan por mi entrecortada respiración.
—¿Pero quién la protege de ti?—cuestiona logrando que me destabilice—Sabes a lo que me refiero. Tus hoteles, tus propiedades, tu vida en Italia ¿Ya le dijiste que estás aquí solo por la campaña de la empresa de su padre? ¿Qué después de esto debes volver a nuestro país? Sabes como se pondrá Sara con esto ¿Vale la pena arriesgar todo por ella? Dara es una niña que no ha iniciado su vida y tú haz vivido más que la ragazza Smirnov ¿Te parece eso justo?


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Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Me perteneces, pequeña