Claudia
La señora Clara se nota abatida por la noticia, se ve cuánto aprecio siente por él, quizás sea yo quien lo esté juzgando sin dejar que él me explique cómo fue que yo llegue a ser su esposa y sobre todo porque no recuerdo nada del momento en el que firme. Al limpiar una lágrima me doy cuenta de que llevo puesta todavía la alianza que me entrego la noche en que lo conocí, un símbolo que no representa nada para mí y que solo guarda un triste recuerdo.
No sé cómo aliviar los nervios de la mujer a mi lado, ni siquiera sé cómo calmar la ansiedad que siento yo misma, nunca en mi vida me hubiese imaginado este escenario, yendo a enterarme por la salud del hombre que me hizo insufrible la existencia con un chasquido de sus dedos, pero que se puede hacer, no soy tan miserable como él y aunque me lo niegue me preocupa saber qué tan grave está y si podrá estar bien de nuevo.
—Él, es un hombre fuerte, estará bien —le digo cuando veo que suspira en medio de un sollozo.
—Lo sé, señora Mobasseri, sé que es un hombre fuerte y confío en que saldrá victorioso como siempre —dice con el corazón oprimido.
—Gracias por ir a buscarme, quiero que sepa que no lo odio, pero tampoco me hace feliz saber la manera en que nuestros caminos se cruzaron —confieso con sinceridad—. Yo no tuve la oportunidad de decidir y él simplemente se aprovechó de su poder —uso un tono suave para que ella entienda lo que trato de explicar.
—Le aseguro que el señor solo hizo lo que creyó necesario, nunca haría nada sin un motivo. Únicamente tiene que permitir que él le expliqué —alega con una triste sonrisa dibujada en sus marchitos labios.
—Le prometo que cuando él esté mejor, dejaré que me diga cada detalle de lo que sucedió realmente —accedo para darle algo de tranquilidad, supongo que es una manera para que ella sienta que hace algo útil y beneficioso.
Después de un recorrido largo, agobiante y desesperante llegamos al hospital, el mismo donde me atendieron a mí, sin embargo, esta vez es una doctora quien se hace cargo de mi esposo. Es muy bonita y se muestra segura de sí misma, no sé por qué, pero no quiero que sea ella quien se ocupe de nosotros.
—Buenas tardes, ¿Familiares del señor Richard Mobasseri? —pregunta dirigiéndose a la señora Clara y a mí. Me quedo muda sin saber que responder, no quiero confirmar que soy su esposa cuando estoy pensando en la separación.
—La señora es la esposa y yo soy su ama de llaves —contesta por mí la señora Clara.
—Sí, así es. Disculpe es que los nervios no me dejan pensar con claridad —señalo—. ¿Cómo se encuentra mi esposo, doctora? —pregunto con interés.
—Soy la doctora Hernández, un gusto —asiento con la cabeza y la instó a continuar—. Si esposo sufrió múltiples contusiones en todo el cuerpo, especialmente en la cabeza. A pesar de que fue estabilizado, presenta una leve inflamación en la zona occipital de su cerebro —informa, pero presiento que no es todo lo que tiene para decir—. El señor necesitará de todo su apoyo y comprensión cuando despierte, parte de su rostro sufrió grandes lesiones y es muy probable que pierda la funcionalidad de algunos nervios faciales —me llevo la mano hasta la boca sin poder creer lo que dice la doctora—, por el momento lo mantendremos sedado, hasta que baje la inflamación —asiento muda por las noticias recibidas.
No puedo creer como las cosas cambian de manera tan drástica de un momento a otro, hace solo unos minutos tenía la clara certeza de querer divorciarme, pero ahora soy lo único que tiene para apoyarse. Aunque no haya amor entre los dos, quizás podamos llegar a un acuerdo de convivencia mientras se recupera, ok si, tal vez no merece mi ayuda ni comprensión, pero soy humana y me sentiría como una basura si no hiciera nada por ayudarle.
—Pobre señor Mobasseri —murmura la señora Clara a mi lado—. Tener que sufrir algo tan terrible por culpa de alguien que no siente amor ni por sí mismo —Observo sus manos arrugadas sobre su regazo sujetando con fuerza un rosario.
—Él estará bien, yo estaré a su lado para ayudarlo en lo que necesite —y con esas palabras decreto mi permanencia indefinida a su lado.

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