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Obligada A Amarte romance Capítulo 20

Desconocido

No puede ser posible que ya se haya acabado el dinero… ¡Maldita sea! Pero no pienso volver a trabajar en un maldito prostíbulo, no ahora que se lo es que llevar una vida de millonaria, aun así, no deseo tener que revolcarme con ningún viejo infeliz, qué asco primero muerta ante que tener sexo con un hombre desagradable.

Quizás lo ideal sea volver, después de todo fui y soy el amor de su vida y seguimos unidos legalmente. Puedo decir que me secuestraron y que todo fue un plan de mis captores, sin embargo, antes de presentarme con él tengo que pensar muy bien en todo lo que le diré, cualquier error de mi parte y todo se irá a la mierda. Si de algo estoy segura es que nunca en mi vida, volveré al fangoso charco del que salí cuando conocí a Richard Mobasseri, mi esposo.

Claudia

No puedo creer todavía que sufriera tanto daño físico, parte de su rostro está borrado debido a la fricción de la piel con el asfalto, fue una impresión muy fuerte cuando lo vi la primera vez y es una suerte que todavía siga bajo la sedación, no termino de hacerme a la idea de ver su cara de esa manera. Aunque la doctora ha dicho que pueden realizar injertos de piel, un especialista en la materia está dispuesto a ayudarlo si él se lo permite. Han pasado cinco días desde que tuvo el accidente, la inflamación en su cerebro ha disminuido lentamente, yo me he turnado con la señora Clara para acompañarlo, pese a las objeciones de Isabel, que ya empieza a cambiar su actitud inmadura.

Andrea, su asistente ha venido a verle, es una chica bastante agradable y muy hermosa, no entiendo por qué se dé entre ellos un amor de esos de novela, entre la asistente y el jefe, quizás mi esposo creyó que eso era un cliché y por eso prefirió comprar a su esposa para obligarla a amarlo. En realidad ya conozco la historia, ya sé que fue lo que sucedió y cómo fue que llegue a manos de Richard Mobasseri, me dolió enterarme de la verdad, pero en cierto modo creo que estaba lista para que alguien me lo confirmara, ahora, gracias a Andrea me doy cuenta de lo injusta que he sido con él, aunque nada de eso lo justifica por el encierro.

Entiendo que haya querido ser el mismo en persona quien me cuenta todo, sin embargo, su trabajo le impidió volver antes, por lo que pase mucho tiempo encerrada en una torre como Rapunzel, únicamente que yo no tengo el cabello tan largo que un príncipe pueda escalar por él y llevarme consigo, aunque si los dos están en la cima de la torre ¿Cómo diablos logran escapar? Estoy divagando en medio de mis divagaciones y ahora hago un galimatías de palabras. En fin ya me estoy volviendo loca, he estado pensando en el asunto del divorcio, creo que lo mejor será olvidarme del tema por un tiempo y ayudarlo al señor Mobasseri a recuperarse.

Estoy agradecida por lo que hizo, por ayudarme sin conocerme y me siento avergonzada por la manera en la que me comporte con él, por todos los insultos. Le debo una disculpa por todo lo que le he hecho pasar, incluso este accidente es mi culpa, si yo no me hubiese ido de su departamento no le hubiese ocurrido nada de esto.

—Lamento tanto que tengas que pasar por esto por mi culpa, no sé cómo remediar las cosas, pero si de algo sirve, prometo quedarme a tu lado hasta que estés bien —susurro a su lado.

Sé que no me escucha, pero me gusta hablarle de vez en cuando, supongo que me hace sentir útil, además de que siento que le transmito que no está solo.

—¿Por qué no llevabas el cinturón? —le pregunto—. ¡Claro, te crees inmortal y dios del mundo! —bufo respondiéndome—. Tienes que hacer que tu cerebro se cure rápido para que puedas despertar, no puedo seguir respondiéndome yo misma, mis preguntas —chillo—. Espero que tengas la entereza suficiente para afrontar lo que le paso a tu cara, no es que seas menos guapo por eso, pero quizás te guste tratar de reparar el daño, ¿Sabes? Desde el primer momento en el que te vi, te me hiciste el hombre más sexy y guapo que jamás haya visto, claro que cuando mis padres decidieron hacer negocios contigo yo tenía un novio, y le quería muchísimo, sin embargo, no es ni la mitad de guapo que hermoso que tú eres —suspiro pensando en mi novio—, no soy estúpida, pasaron dos años él no se iba a quedar esperando por mí eternamente y es normal, no le guardo rencor ni lo culpo, conozco a la perfección a los verdaderos culpables y no me refiero a ti, gracias por no dejar que otro fuese el que me comprase —me quedo callada cuando siento como se forma el nudo en mi garganta.

Sigue doliendo tener que aceptar que mi familia nunca me ha amado y todo porque me culpan por la muerte de mi hermana, no recuerdo haberla visto muerta ni su funeral, simplemente recuerdo haber estado las dos en el parque con nuestros padres, ellos discutían por algo voltee a verlos y cuando devolví la mirada hacia donde Hannah estaba había desaparecido. Desde entonces me señalaron como la única culpable de lo que sucedió, nunca más se ocuparon de mí dejándome al cuidado de las empleadas, que no les hacía mucha gracia tener que hacerse cargo de una mocosa. Sacudo la cabeza para espantar los recuerdos que lucha por venir a perturbarme en este momento.

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