Richard
Ya no soporto esta mierda, siento que si estoy un día más al lado de Hannah terminaré por pegarme un tiro yo mismo nunca imagine que sería un infierno la convivencia, con ella, se empeña en que estemos juntos y no termina de entender que por el momento yo tengo que dedicarme a sana, tengo la primera cirugía programada, mi abuela dice que lo mejor es no postergar por mucho tiempo aquello que tiene una solución rápida, por otro lado, no veo que el psiquiatra avance mucho con mi esposa, cada día se nota más irritable y muy lejos de volver a ser la mujer dulce y encantadora que conocí, ahora se muestra demandante y cruel.
Ya la he encontrado en varias ocasiones siendo grosera con la señora Clara, algo que me disgusta, pero el doctor ha recetado evitar las discusiones en las que se le presione, pero es demasiado jodido tener que soportar su actitud grosera. Le pedí a mi abuela que aceptara a la señora Clara en su casa por un tiempo, no quiero que Hannah le falte al respeto, aunque si todo sale bien pronto estaremos divorciados, creí poder volver a tener la relación que alguna vez tuvimos, pero la verdad es que ya no la amo, no siento nada por ella, toda mi vida ahora le pertenece a Claudia y, sin embargo, ella no quiere nada conmigo.
No sé dónde está, a donde se ha ido y aunque puedo pagar para obtener la información he decido darle tiempo al tiempo, todos tienen razón, ella necesita sanar, poner en orden sus sentimientos, crecer a su manera sin sentirse atada ni forzada.
—Richard, ¿Qué significan estos papeles? —levanto la vista hacia Hannah que viene con la carpeta que me entrego esta mañana Andrea.
Maldición, odio su maldita manía de revisar mis cosas sin mi permiso.
—Todos estos papeles tienen información sobre mí, sobre lo que te conté, de lo que viví, información financiera y sobre todo mi estatus legal —dice abriendo la carpeta frente a mí—. No me creíste, tuviste que pagar para que me investigaran y solo así accediste a estar conmigo, porque sentiste lástima por mí, yo sé que no me amas, pero de imbécil sigo persistiendo en la idea de que estando juntos puedo lograr que me ames de nuevo, sé que tengo mis arranques, pero por favor entiéndeme, no fue fácil lo que viví —chilla entre molesta y dolida—, yo solo quiero que me ames de nuevo y que seamos igual que antes, cuando tus ojos brillaban al verme —continúa.
—Olvida eso, yo únicamente necesito esta información para poder traerte a la vida legalmente sin que el estado presente cargos en tu contra por fingir tu muerte, de esta manera se aclara que fue un secuestro y que fuiste víctima de la trata de blanca —contesto acercándome para quitarle la carpeta—. No se trata de que te crea o no, esto es necesario para sustentar mi argumento, sino, son simples palabras vacías, carentes de credibilidad —explico esperando que entienda, aunque a estas alturas lo dudo.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Obligada A Amarte