Andrea
Al fin todo empieza a tener un curso, al menos para Richard y Claudia, porque en mi vida todo se vuelve un caos interno en que sé que es lo que quiero, sé dónde quiero estar, pero me da miedo todo lo que tenga que sacrificar para poderlo tener. Si tan solo Stuart fuera un hombre distinto, sin tantas cosas que ocultar, sin tener que vivir bajo las sombras para evitar que en algún momento lo tomen desprevenido y lo maten, yo no podría vivir con la angustia de saber que en cualquier momento nunca más lo volveré a ver, pero tampoco puedo vivir sabiendo que es él, a quien amo y que lo dejo ir por miedo.
—Estoy lista, podemos irnos —anuncia la señora Montero. Por el momento contamos con una habitación en la casa del señor Fernando, aunque la abuela de Richard ha decidido mantenerse independiente de sus comodidades, aceptando únicamente el hospedaje y el transporte.
—Entonces, vamos —digo con una media sonrisa.
—Cuando se es viejo se entiende que cuando jóvenes, uno pierde mucho tiempo en pensar todo, en analizar cada paso, cada decisión y te olvidas de que la vida se hizo para vivirla, sin importar cuantas veces te equivoques, te caigas o sufras, es mejor levantarse en cada oportunidad a nunca haberte caído —comenta tan sabia como siempre.
—Tal vez tenga razón —concedo, aunque no del todo.
—Avísale a tu amigo que mi nieto ya ha despertado del todo, él estaba muy interesado en estar informado según recuerdo y aprovecha de invitarle un helado —pide sugiriendo algo que no estimo sea correcto, pero me encojo de hombros únicamente y tomo mi teléfono para llamarle.
Ayer Richard fue cambiado de habitación junto a Claudia y por suerte también mostró señales de estar volviendo, fue una alegría muy grande amanecer hoy con la noticia de que ya ha despertado del todo y se encuentra totalmente lucido, aunque un poco afectado por lo que le sucedió nuevamente a su cara. Pero sé que no pierde las esperanzas y ahora menos que la mujer que ama se encuentra a su lado dispuesta a todo por estar con él.
Subimos al auto mientras yo mantengo una conversación en voz baja a través del teléfono con Stuart, lo siento algo agitado y molesto, quizás se deba a que la loca de la resucitada sigue en las calles y ellos no han podido dar con ella. Solo espero que no se le ocurra aparecer de nuevo en sus vidas, ya me encargue de su divorcio, así que legalmente ya nada les une, también me ocupe de que la policía no se metiera en nada de lo del secuestro como me pidió el señor Fernando, aunque en mayor parte eso se logró gracias al señor Rogert y sus contactos en las altas esferas del gobierno.
Partimos al hospital, me da gusto ver el brillo en los ojos de la señora Ángela, hace un par de días la angustia no se apartaba de su rostro, se sentía feliz porque Claudia había despertado, pero su nieto, lo único que le queda, continuaba perdido en el limbo y ella se sentía desesperada sin poder hacer nada. Es difícil ver como una persona que está acostumbrada a tener el control de pronto se sienta perdida, atada de manos y pies sin poder hacer nada porque no tiene el control sobre la vida o el destino de las demás personas.
—Listo, Stuart y Maxwell ya van en camino, creo que el señor Fernando ya les había avisado —informo después de colgar.
—Sabes Andrea, cuando te conocí, creí que eras una oportunista, estabas como una garrapata pegada a mi nieto, claro que en ese momento todavía no sabía que Richard era el único familiar que me quedaba, te trate de una manera muy grosera y te pido perdón por eso —muevo las manos en señal de que todo está en el pasado—. Pero estos días juntas, en el que te has vuelto mi compañía y que al mismo tiempo cuidas los intereses de Richard he llegado a descubrir el diamante tan hermoso que eres, y no creas que no sé qué tipo de vida llevan ese amigo tuyo y el otro tipo que siempre anda con él, y aunque no es la vida que desearía para una hija mía, la aceptaría sabiendo que será feliz donde sea que este —continúa—, muchas veces queremos encontrar la felicidad, pero somos tan ciegos cuando la tenemos en frente o nos llenamos de miedo al ver que no es un amor convencional, pero que pasa si eso es lo que le da ese toque diferente y único, no todas las historias de amor tienen que ser iguales, unas pueden tener peligro y seducción —agrega cómplice en tono maternal.

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