Hannah
Me cuesta digerir todo lo que ese hombre dice, no puede ser cierto, estoy segura de que todo es un invento de ellos para evitar que yo me quede con todo lo que me corresponde, esa impostora y yo no podemos ser hermanas, no me importan sus malditas pruebas ni que nuestro parecido sea mucho, yo crecí entre la inmundicia de la vida hasta que logre salir de ese agujero por mis propios esfuerzos mientras que ella crecía en medio del calor del hogar, siempre tuvo un techo y comida mientras que yo recibía abusos y maltratos.
No, definitivamente no, no tenemos nada que nos una y nunca lo tendremos. Cada palabra que pronuncia el tipo que me ha tenido atrapada en este lugar todo este tiempo es como una daga envenenada que se incrusta en los corazones de Richard y de esa maldita perra que me robo su amor. La odio por quedarse con lo que es mío, si ella no se hubiese cruzado en nuestros caminos la historia sería otra, yo habría vuelto a su lado como una víctima y él me protegería de todo, tal vez nos habríamos ido a vivir muy lejos de aquí donde no existiera nada que amenazara nuestra relación.
Sin embargo, las cosas no sucedieron de ese modo y ahora el único camino que me queda es acabar con ellos y apoderarme del dinero de Richard, pero como hacerlo cuando cada intento de escape es tan infructuoso como el anterior, es que ni siquiera podría llamar intentos de escape al querer seducir a mis captores o pretender dejarlos inconscientes para poder salir cuando ni siquiera sé dónde demonios me tienen.
—No creo ni una sola de las palabras que dices, de seguro son una treta para manipularme y hacer que me olvide de lo que estos dos me hicieron —interrumpo el discurso tan sentimental que mantenía con respecto a mi supuesta vida—. Tú no me conoces, no sabes nada de mí, de donde vengo o cómo fue que realmente llegue hasta este punto —chillo, aunque todo lo que ha dicho con respecto a mi crianza entre putas y adictos es cierta, además la venta de mi virginidad siendo apenas una chiquilla que recién veía su primera regla.
—Sé que es vergonzoso que exponga de esa manera todo lo que te sucedió, pero no fue por tu culpa, otras personas decidieron por nosotras y nos hicieron infelices —balbucea Claudia como si fuese una gran heroína, pero para mí siempre será una maldita perra que me quito lo que es mío.
—Eres una vil porquería, me robas el amor del único hombre al que he amado, pretendes casarte con él y además te revuelcas noche tras noche en su cama y vienes a darte golpes de pecho mientras le echas la culpa a otros cuando eres tú la única culpable de que las cosas se dieran de este modo, vaya hermana la que me quitaron de encima, amen por eso —rebato con dolor aunque es solo una estrategia, ya que no puedo hacer nada físicamente por separarlos quizás logre algo usando su propia mentira en su contra.
—Eso no es cierto, yo no sabía que tú existías en la vida de Richard siempre te he creído muerta y cuando llegue a manos de Richard Mobasseri, lo hice de manera involuntaria, el pago por mí, me compro tal como hicieron contigo, la diferencia es que yo no tuve que pasar por la misma degradación que tú en todo esto, yo soy tan inocente y víctima como tú aunque el hecho que dejaras que tu corazón se pudriera de esa manera tan atroz y causes daño sin que te importe nada, eso ya es decisión propia y en ese caso dejas de ser víctima para convertirte en la mujer más cruel de todas —su voz suena ronca y adolorida, quizás tenga razón, pero ya no hay mucho que pueda hacer por salvar mi alma, además no estoy dispuesta a cambiar lo que soy para convertirme en una imbécil que cree en los cuentos de hadas.
—Quizás todo lo que ha dicho este tipo sea verdad, tal vez tenga razón en todo, pero le fallo su actuación de Sherlock Holmes, no investigo bien cuanto hice por mi propia cuenta y cuanto me vi obliga a hacerlo, ¿Crees de verdad que yo quise desaparecer? ¿De verdad todos piensan que fui yo quien planifico mi muerte? —empiezo a decir clavando la mirada en un silencioso Richard—. De verdad que me amaste tan poco y tu fe en mí fue tan efímera como ese sentimiento que decías tener por mí, tantas veces me juraste que nunca dejarías de amarme sin importar el tiempo, la distancia o lo que sea que nos preparara la vida, tú siempre estarías para mí —dejo escapar un sollozo queriendo condimentar mejor mi actuación—, pregúntale a tu amigo si sabe de la amenaza de muerte que pendía de tu cabeza antes de que yo desapareciera, dile que te diga quién era la persona a la que yo pertenecía realmente, porque ese sujeto que él mató, no es más que un peón dentro de una organización tan grande que incluye a las personas más importantes dentro de los gobiernos de varios países, son tan idiotas que pensaron que esto era solo por dinero y por ambición, admito que cuando regrese me desquicie al verla a ella contigo proclamando ser tu esposa, y si actué de manera equivocada, pero en mi defensa diré que los celos y la humillación pudieron más que yo y ya es demasiado tarde para pedir perdón, lo hecho, hecho está, no hay nada que pueda hacer para cambiarlo —concluyo bajando la mirada y dándoles la espalda una vez más.

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