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Obligada A Amarte romance Capítulo 76

Claudia

Siento tanto odio hacia las personas que creí mis amigas, me han decepcionado de la peor manera y estoy segura de que Richard está de acuerdo con toda esta mierda, ahora mi hermana no aparece por ninguna parte y ni siquiera sé si ella esté dispuesta a seguir intentando cambiar cuando claramente todo el mundo duda de ella y se empeñan en echarle más porquería encima. Ya tenemos más de dos horas buscando sin poder dar con ella, me siento cansada, agotada física y mentalmente por lo que pido ser llevada a casa, lo más seguro es que ya todos estén reunidos allí esperando a que yo llegue para tratar de convencerme de que Hannah es mala.

Richard no ha dejado de llamar, pero me niego a contestarle, quiero evitar decir cualquier cosa que fracture la relación, de todos modos estoy segura de que se comunica con sus hombres, preferiría no tener que enfrentarme a él en este momento, pero es obvio que la discusión es inevitable y no solo eso, tal vez se defina el rumbo de lo que tenemos. No puedo continuar a su lado mientras las cosas permanezcan de esta manera. Ensimismada en mis pensamientos, no me percato de que hemos llegado al departamento hasta que el hombre de seguridad se aclara la garganta mientras mantiene la puerta del auto abierta para que me baje.

Me ruborizo ligeramente y bajo sin decir ni una sola palabra, lo único que me interesa en este momento es que la discusión con Richard no sea ni brusca ni intensa, pero me temo que será de todo menos amable y civilizado, además de que me quito el nombre si no se encuentra junto a toda su prole apoyándolo mientras que yo tengo que subir al estrado sola y enfrentarme con el diablo. Dejo escapar un ruidoso suspiro cuando las puertas del ascensor se abren y me dan acceso al vestíbulo, desde aquí puedo escuchar las voces de todos discutiendo sobre lo que ocurrió y juzgando mi comportamiento.

Odio que hablen sobre mí de esa manera, que se metan en mis decisiones, sé que les debo mucho a cada uno, pero eso no les da el privilegio de decidir sobre mí o de criticar mi comportamiento, creo que lo mejor que puedo hacer es largarme de aquí y ya no esperar a que les dé la gana de aceptar el cambio de mi hermana, no puedo obligar a nadie a que acepte mis decisiones, Hannah necesita estar en un ambiente tranquilo que le ayude a reflexionar y Richard y todos necesitan sentirse seguros, confiar en que pueden dormir con la seguridad de que nadie les pasara un cuchillo por el cuello mientras duermen.

—Claudia, estamos esperando por ti —dice Richard asomándose a la puerta del despacho justo cuando coloco el pie en el primer escalo de la escalera.

—Richard, de verdad no tengo ánimos de pelear contigo ni con nadie, ya me queda claro que todos odian a Hannah por lo que hizo y que no aceptan su cambio, es por eso que en este preciso momento me voy de tu casa, ya no pienso seguir causando molestias de ningún tipo —declaro conteniendo el escozor de mis ojos.

—Te prometo que después de que vengas y veas algo, puedes irte o quedarte, que yo no interferiré en tu decisión —se acerca a mí con paso regular y me extiende la mano, dudo en tomarla, pero la promesa de irme sin que él me detenga me convence.

Rechazo su mano y paso a su lado para caminar directo al despacho donde como ya me imaginaba se encuentran todos en espera, me sorprende el silencio que se hace cuando entro, las miradas se centran en cualquier otra cosa menos en mí y solamente Fernando me hace señas para que tome asiento prácticamente que en el centro del espacio. Sin decir nada me acomodo donde me indica y trato de ignorar la presencia de las chicas, sé que fui grosera con ellas, pero ellas abusaron de mi confianza, se aprovecharon de que eran más para atacar a una persona que está aprendiendo a como ser diferente.

—Todos sabíamos que este momento iba a llegar, nada más estábamos esperando a que ella actuara —dice Richard como abriendo una ponencia—. La idea era que las damas se hicieran amigas de Hannah en un principio, pero como te diste cuenta a ellas les cuesta mucho comportarse con hipocresía…

—Te pido que vayas al grano —interrumpo molesta por el tono burlón que usa.

—La cosa es que te vamos a demostrar que tu hermana no es lo que tú crees, golpeo a una mujer en el centro comercial y se robó su ropa para poder escapar, cuando el de seguridad se dio cuenta lo reporto de inmediato a Stuart que enseguida la localizo gracias a que Hannah hizo uso del teléfono de la chica y ahora ella se encuentra en casa de sus padres —dice, pero me niego a creer que sea cierto.

—Antes de que digas que estamos levantando falsos, es mejor que veas estas imágenes —dice Stuart haciendo que en la pared frente a mí se proyecte sobre un lienzo blanco la imagen de Hannah en compañía de mis padres, la expresión de su rostro es totalmente distinta a la que normalmente muestra, sus movimientos son seguros y firmes.

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