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Obligada A Amarte romance Capítulo 94

Tom

Me encuentro totalmente en shock, todavía no puedo procesar del todo el sadismo con el que mi dulce esposa se maneja junto a Yxora, de la esposa de Esteban, espero cualquier cosa, ella durante mucho tiempo estuvo en un mundo en que la única forma de sobrevivir era siendo más fría que los demás, pero mi esposa, mi Mary, la mujer a la que he entrenado duramente a pesar de que cuido de no lastimarla sea mucho más diabólica y satánica que yo, es que ni quiera sé cómo describirlo.

No me pareció buena idea, traerá Claudia, pero a la final accedí después de todo, esta casa no está muy lejos de donde vivimos y según el tiempo que hemos tardado ella ya debía de estar lista, gracias al cielo Claudia no tiene esa chispa perversa y le termino la diversión a esas dos mujeres, juro que si continuaba viendo todo eso un segundo más iba a caer desmayado. Siento pena por ella y por Richard, aunque este último es más fuerte y puede manejar todo de una manera más fácil, en cambio, a ella le está costando tanto asimilar todo lo que ha sucedido en su vida en los últimos meses, espero que logren salir adelante y que puedan ser felices.

Claudia

Ver cara a cara al hombre que intentó violarme y que además mato a sangre fría a mi hermana hizo que un odio sin razón ni medida se agitara en mi pecho, sé que Hannah no se merecía nada de mí, ni mi compasión, ni mi cariño, ni mi tiempo ni nada, pero de igual modo me dolió ver como él terminó con su vida.

Me sentí satisfecha al ver como las chicas le habían hecho probar mucho de su propio chocolate, sin embargo, no pude soportar escuchar sus gritos, aunque su imagen atado al igual que un animal a la mesa mientras la sangre termina de burbujear por las distintas heridas en su cuerpo y se empieza a secarse me trae algo de paz y tranquilidad, sé que nunca más volverá a dañar la vida de ninguna mujer aunque no sea el único ser en el mundo que se dedica a esto al menos es uno menos.

—¿Claudia, te encuentras bien? —giro al escuchar el timbre ronco del hombre que me habla, esa voz que desde el primer momento en que la escuche me dejo cautivada.

Está sucio y lleno de sangre, pero se ve bien sonrío al verlo y sin poder evitarlo me lanzo sobre él para abrazarlo tan fuerte como he deseado hacerlo todos estos días separados, le pido perdón llorando por todo lo que dije antes, por no haber confiado en él, por no haberle creído y sobre todo por permitir que alguien se metiera entre nosotros y por darle mayor prioridad en vez de darme cuenta de que él me ama y nunca haría nada para lastimarme.

Me separa un poco de él y mira a los ojos antes de bajar su cabeza y unir nuestros labios en un beso necesitado de amor, de sentir ese calor que desprende nuestros cuerpos, sé que aún tenemos un largo camino por andar, pero tengo la certeza de que ya no habrá nada que se interponga en medio de los dos. Nos dejamos de besar cuando el aire nos hace falta a los dos y nos quedamos mirándonos fijamente diciéndonos mucho con la mirada. Dejo al descubierto mi alma delante de él y en este momento me declaro solo suya para siempre, nunca estuve obligada a amarlo, solo me obligué a no querer ver cuanto lo amo realmente.

Me olvido del entorno, del cuerpo que se desangra a un lado de nosotros, de todas las emociones negativas que están a flor de piel en este momento, de nuestros amigos, me olvido de toda la fatalidad que nos obligó a estar en este momento en este lugar y a esta hora, y me concentro solo en lo que el roce de sus dedos sobre la piel de mis brazos me hace sentir, en la seguridad que la cercanía de su cuerpo me produce y en todo ese deseo dormido que despierta fuerte e intenso por sentirlo fundirse en mi piel, de nuevo nos besamos en un beso más corto encerrando la promesa de tenernos muy pronto.

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