Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 17

Capítulo 17

CAPÍTULO 11

Alexander de la Vega entró en el vestíbulo de VegaCorp, no tenía realmente un compromiso laboral urgente. Podría haber delegado toрo, como le dijo a Damián horas antes. Pero la verdad, la incómoda verdad que le quemaba bajo la piel, era que necesitaba salir de esa mansión.

Necesitaba poner distancia física entre él y la mujer que ahora ocupaba su mismo cuarto.

Su esposa le atraía. Demasiado.

Y eso no le gustaba en absoluto.

Era una atracción irritante, nacida de la sorpresa y el desafío. No era solo que Lucía fuera hermosa lo era, con esos ojos verdes que parecían verle el alma y esa elegancia natural que ningún dinero podía comprar-, sino que era incontrolable.

Alexander odiaba lo que no podía controlar. Y Lucía Flores, con sus condiciones sobre camas separadas y su independencia feroz, era un caos en su mundo ordenado.

- Al llegar a su planta, la secretaria se levantó de un salto, pálida.

-Señor De la Vega, intenté detenerla, pero...

-Está bien -la cortó Alexander, viendo la puerta de su despacho entreabierta-. Déjanos.

Entró en su santuario de cristal y acero. Allí, sentada en el borde de su escritorio con las piernas cruzadas y una falda demasiado corta, estaba Constanza.

Para no hacer un escándalo en el vestíbulo de la empresa, los de seguridad la habían dejado subir.

Alexander suspiró, cerrando la puerta tras de sí.

- ¿Qué quieres, Constanza? -preguntó, dejando su maletín en el sofá y caminando hacia el minibar.

No la miró. Ya no le interesaba.

Constanza se bajó del escritorio y caminó hacia él, intentando usar esa sensualidad prefabricada que antes le funcionaba.

- Me has despedido-dijo, con voz temblorosa que oscilaba entre la furia y el llanto.

- Sí -respondió Alexander, sirviéndose agua con gas. El alcohol tendría que esperar; necesitaba la mente clara-. No estaba conforme con tu trabajo.

Los números de la última campaña fueron mediocres.

-¿Es en serio, Alexander? -ella soltó una risa histérica-. ¿Vas a fingir que es por trabajo? Me enteré de lo de tu abuelo. Me enteré de que tu "esposa" fantasma ha aparecido de la nada.

Alexander se giró lentamente, con el vaso en la mano. Su mirada gris se volvió gélida.

- Cuidado con lo que dices.

-¿Me vas a decir que ahora te importa tu esposa?

-desafió Constanza, acercándose a él-. Llevas años diciendo que era un trámite, que ni siquiera sabías dónde vivía. Y ahora me corres como a un perro para jugar a la familia feliz.

- No voy a responderte a eso. No te debo explicaciones sobre mi vida privada.

Apenas pasaron treinta segundos cuando la puerta volvió a abrirse. Damián Rossi entró con una carpeta azul bajo el brazo y la expresión seria de siempre.

-Señor, ¿todo bien con la señorita Constanza?

- Asunto resuelto. Asegúrate de que seguridad no la deje volver a entrar. -Alexander se sentó en su silla de cuero, recuperando su trono-. ¿Tienes lo que te pedi?

- Sí, señor. Ya tengo toda la información preliminar que me ha solicitado.

- Adelante. Sorpréndeme. Dime que tiene un amante secreto, o que gasta mi dinero en apuestas, o que esa clínica es una fachada para lavado de dinero. Necesito algo, Damián. Algo humano.

Damián abrió la carpeta y se ajustó las gafas.

- Me temo que se va a decepcionar si busca escándalos, señor. La vida de la señora Lucía es...

extremadamente disciplinada.

- Habla.

- Primero, sobre su actividad durante estos diez años. -Damián pasó una página-. Sabes que durante el periodo en que estudiaba en la universidad, mantuvo su trabajo como mesera en un restaurante de turno nocturno. Trabajaba veinte horas a la semana mientras cursaba una carrera de veterinaria a tiempo completo.

Alexander frunció el ceño.

- ¿Por qué? Yo pagaba su matrícula. Y le daba la mensualidad. No necesitaba trabajar.

- Eso nos lleva al punto dos: las finanzas. - Damián deslizó un extracto bancario sobre el escritorio-. Señor, Lucía Flores nunca utilizó un centavo del dinero que le has transferido para su uso personal.

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.