Capítulo 175
CAPÍTULO 108
La ceremonia empezó a cargo de Elisa, quien subió al escenario dispuesta con una copa en la mano y el micrófono listo.
- Buenas noches a todos -dijo Elisa, radiante-.
Bienvenidos a la noche donde el corazón de los De la Vega se abre para dar.
Dio un discurso lleno de lugares comunes sobre la generosidad y la familia, mientras Lucía la observaba desde su mesa, sintiendo que el collar de zafiros le apretaba cada vez más.
Se sirvió la entrada y el plato principal. El vino fluía generosamente.
Llegó la hora de la primera subasta. Joyas donadas por el club de mujeres mayores de la alta sociedad.
El martillero empezó a gritar cifras. La gente aplaudía.
Y entonces, en medio del ruido de las ofertas, una chispa inesperada dio inicio a un fuego que nadie pudo parar.
Victoria Navarro, sentada entre la asistente social y su padre, se inclinó hacia el señor Navarro, hablando lo suficientemente alto para que la señora Miranda la escuchara.
- Mira a Elisa -dijo Victoria, señalando el escenario-. Se cree perfecta. Cree que tiene la familia perfecta. Pero todos sabemos que no es así. Es tan patética.
El señor Navarro, que estaba de mal humor porque no encontraba a Fernando por ningún lado para pedirle unos documentos, gruñó.
- Hablando de patéticos... ¿dónde está tu marido, Victoria? Se supone que debía traer los papeles de la fusión. Lo he estado llamando todo el día.
Rodrigo, que estaba sentado enfrente y escuchó la mención de Fernando, intervino.
- Es cierto. Fernando no aparece. ¿Dónde está su flamante esposo, Victoria?
Victoria soltó una carcajada estridente que hizo que varios comensales de las mesas cercanas se giraran. La señora Miranda dejó su tenedor, atenta.
Victoria miró a Rodrigo con los ojos brillantes de alcohol y despecho.
- No tengo idea, Rodrigo -dijo ella con voz arrastrada-. Y ya no es mi esposo.
-¿Qué?
- Nos hemos divorciado. El viernes. -Victoria alzó su copa en un brindis solitario-. Se fue.
Desapareció. Debe de estar disfrutando en una playa con todo el dinero que te robó, Rodrigo.

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Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.