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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 188

Capítulo 188

CAPÍTULO 117

Elisa llevaba días encerrada, saliendo solo para comprobar si sus hijos, Benicio y Thiago, estaban bien atendidos por la niñera. Evitaba los espejos.

La mujer que le devolvía la mirada no se parecía en nada a la dama de sociedad que solía ser.

Rodrigo no le hablaba. Dormía en la habitación de huéspedes del pasillo, y cuando se cruzaban, la miraba con una mezcla de asco y derrota que a Elisa le dolía más que cualquier insulto.

Esa tarde, el encierro se volvió insoportable. Elisa necesitaba saber cuál sería su sentencia. Sabía que Alexander tenía la auditoría. Sabía que Fernando había huido. Sabía que estaba sola.

Encontró a Matilde en el invernadero de orquídeas.

Ella estaba de pie frente a una mesa de trabajo, con guantes de jardinería y unas tijeras de podar en la mano, cortando hojas secas de una maceta.

Elisa se detuvo en la entrada, sintiéndose como una intrusa en el santuario.

- Matilde... -dijo, con voz ronca.

La matriarca no se giró de inmediato. Terminó de cortar un tallo muerto antes de dejar las tijeras sobre la mesa y quitarse los guantes con lentitud.

- Elisa -respondió Matilde, girándose. Su expresión era ilegible, serena pero firme-. e preguntaba cuánto tardarías en bajar.

- Necesito hablar contigo.

- Supongo que sí. -Matilde señaló un banco de hierro forjado rodeado de helechos-. Siéntate.

Las orquídeas necesitan paciencia, y creo que esta conversación también la requerirá.

Elisa se sentó, juntando las manos sobre su regazo para que no le temblaran.

- No vengo a excusarme, Matilde. Sé lo que hice.

- Robaste, Elisa -dijo Matilde, sin adornos, usando el verbo crudo que nadie quería pronunciar-. Robaste a la Fundación que lleva nuestro apellido. Robaste a la gente que supuestamente ayudamos. Y lo peor de todo, le robaste a tu esposo, a mi nieto, para llenar una cuenta secreta quién sabe dónde. Eso no es un error administrativo. Eso es traición.

Elisa bajó la cabeza, sintiendo el calor de la vergüenza subirle por el cuello.

- Lo hice por miedo-confesó, y por primera vez en años, fue sincera-. Tenía miedo de que nos echaran. De quedarnos sin nada. Rodrigo...

Rodrigo no es como Alexander. Él no sabe hacer dinero, solo sabe gastarlo. Y yo... yo quería asegurar el futuro de Benicio y Thiago.

Capítulo 188 1

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