Entrar Via

Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 335

Capítulo 335

CAPÍTULO 250

La decisión de intervenir en la vida de Sofía para alejarla de Esteban había unido a los primos de la Vega, pero antes de que pudieran discutir la logística de la ejecución de su plan, el sonido de unos nudillos golpeando la puerta del despacho rompió la atmósfera conspirativa.

La puerta se abrió sin esperar respuesta, y Karla cruzó el umbral.

- Vaya, al fin estamos todos reunidos en el mismo código postal-comentó Karla, con una media sonrisa que no pretendía ser amigable, sino un recordatorio de la ineficiencia que ella percibía en esa familia- Buenos días, señores.

Benicio, que hasta ese momento había estado recostado cómodamente, se enderezó como si la silla hubiera recibido una descarga eléctrica. Su experiencia previa lidiando con la codirectora le indicaba que cualquier interacción no planificada con ella solía terminar en más trabajo.

- Buenos días, Karla -dijo Benicio, poniéndose de pie de un salto, alisándose el saco con prisa- Yo, la verdad, ya me tengo que ir. Recordé que tengo una llamada urgente con la flota naviera que no puede esperar. El puerto de la costa sur está hecho un desastre y me necesitan.

Thiago lo quedó mirando fijo, fulminándolo con los ojos. El hermano que, en teoría, debía trabajar con ella y lidiar con sus exigencias bajo el nuevo acuerdo de operaciones, estaba huyendo en el primer segundo que la veía cruzar la puerta, dejándolo a él solo en el fuego cruzado.

- ¿Urgente? -preguntó Thiago con sarcasmoQué conveniente, Benicio.

-Así son las agendas. Nos vemos en la cena, familia -se despidió Benicio con un saludo rápido, esquivando a Karla en la puerta y desapareciendo por el pasillo a la velocidad de la luz.

Karla no le prestó mayor atención a la huida de Benicio. Su foco principal estaba en el hombre del escritorio. Caminó hacia él, colocando una carpeta azul sobre la madera reciclada.

- Mateo, necesito solucionar unos temas con vos sobre la reestructuración de Zambrano-dijo ella, con un tono netamente directivo- Y necesito hacerlo ahora, antes de la revisión trimestral con los auditores externos.

Karla se quedó de pie, esperando, sin dirigirle ni una mirada a Thiago, quien seguía parado cerca del ventanal. Su postura era un mensaje clarísimo:

la conversación requería privacidad, y la presencia de él sobraba.

Thiago captó el mensaje, un dardo directo a su orgullo. Apretó la mandíbula, sintiendo que la frialdad con la que ella lo trataba. Quiso quedarse, solo para molestarla, pero sabía que Mateo necesitaba firmar esos contratos y que una pelea de egos frente a su primo no ayudaría a nadie.

- Los dejo trabajar -gruñó Thiago, dirigiéndose a la salida sin despedirse de ella- Mateo, no olvides lo que hablamos. Y hazlo pronto.

Mateo asintió.

- Lo haré hoy mismo, Thiago.

La puerta se cerró tras el emperador, y Karla tomó asiento en la silla que Benicio acababa de abandonar. Durante los siguientes cuarenta minutos, ella y Mateo se enfrascaron en una revisión exhaustiva de contratos de exclusividad y cláusulas de responsabilidad ambiental.

Mateo, la siguió a la perfección. Karla era exigente, pero Mateo tenía la escuela de su padre y su primo Thiago; y también la de su madre Lucia.

una combinación que lograba equilibrar las demandas gélidas de la ejecutiva con la viabilidad real del negocio.

- Bien -dijo Karla finalmente, cerrando la carpeta con un clic de satisfacción tras obtener las firmas necesarias- Los márgenes operativos quedan asegurados. El equipo legal se encargará del resto esta tarde.

-¿El equipo legal? -preguntó Mateo, su mente asociando la frase con la información que Thiago le había dado-. ¿Quién está llevando el seguimiento de estos contratos ahora que mi tío Rodrigo ya no está?

Karla se levantó, recogiendo su tableta.

Nuestro precio es solo 1/4 del de otros proveedores

Historial de lectura

No history.

Comentarios

Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.