Capítulo 193
Roberto giró su cabeza hacia su hermano Ricardo, el padre de Alexander.
- Míralo. El "Presidente Interino". Ricardo nunca se interesó, ni ayudó en nada con respecto a la empresa en cuarenta años. Se la pasó viviendo de las rentas en París y Roma. ¿Y ahora quiere hacer grandes modificaciones? ¿Ahora quiere aprobar acuerdos ridículos como el de Zambrano?
Ricardo se enderezó, ofendido.
- El acuerdo con Zambrano fue una idea brillante de Lucía -defendió Ricardo con calma-.
Salvamos una flota, ganamos rutas y mejoramos la imagen pública. Es el tipo de negocio ético que papá siempre quiso hacer.
- ¡Es beneficencia! -gritó Roberto-. ¡Es tirar el dinero! VegaCorp no es una ONG. Necesitamos líderes fuertes, no poetas ni veterinarias. Si Alexander hubiera tenido las agallas de despedir a esa gente, tendríamos más margen de ganancia.
Pero Alexander se ha vuelto blando.
Alexander iba a responder, pero el el accionista japonés, levantó la mano.
- Disculpen la interrupción familiar -dijo con un acento marcado-, pero los inversores estamos preocupados por otra cosa. Se habla de desfalcos.
Se habla de que el señor Rodrigo y el señor Roberto han estado utilizando fondos de la empresa para fines personales a través de la Fundación.
Todas las miradas se giraron hacia Rodrigo y Roberto.
- Eso son calumnias -se defendió Roberto, sudando-. No hay pruebas.
- Hay una auditoría -intervino Alexander, hablando por primera vez. Su voz fue tranquila, pero letal-. Y las pruebas son contundentes, tío.
- ¡Tú y tus auditorías! -gritó Roberto, poniéndose de pie-. ¡Tú eres el culpable de esto! ¡Tú y tu esposa falsa!
Lo que debería haber sido una charla tranquila se transformó en una serie de reclamos cruzados y acusaciones que llevaban décadas guardadas.
-¡Tú siempre fuiste el favorito! -le gritaba Roberto a Ricardo.
-¡Y tú siempre fuiste un codicioso sin escrúpulos!
-le respondía Ricardo, perdiendo su habitual compostura.
- ¡Yo trabajé esta empresa mientras tú viajabas! - bramaba Roberto.
- ¡Tú la robabas! -intervenía Rodrigo, atacando a su propio padre para salvarse-. ¡Tú me enseñaste a hacerlo!
Los accionistas también cuestionaron a viva voz que Rodrigo y Roberto siguieran en la empresa con semejantes acusaciones.
- Exigimos su renuncia inmediata -dijo uno de los accionista sentado a la par de Ricardo-. О retiraremos nuestro capital.

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