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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 250

Capítulo 250

CAPÍTULO 166

Thiago caminaba hacia su coche justo cuando estaba a punto de abrir la puerta del conductor, una figura se despegó de las sombras de una columna de hormigón cercana. Thiago se detuvo en seco, entrecerrando los ojos hasta que la luz fluorescente iluminó el rostro relajado y la sonrisa ladeada de su hermano menor.

Benicio de la Vega estaba apoyado contra el capó del coche contiguo, con las manos metidas en los bolsillos de sus pantalones.

-¿Qué haces todavía aquí? -preguntó Thiago, genuinamente sorprendido, frunciendo el ceñoSon más de las ocho de la noche. Normalmente a esta hora ya estás en el tercer cóctel de algún evento social, no respirando monóxido de carbono en el subsuelo de la empresa.

Benicio se encogió de hombros, empujándose de la columna para caminar hacia su hermano con su habitual andar perezoso pero seguro.

- Créeme, yo también me hago la misma pregunta, Emperador -respondió Benicio, soltando un suspiro exagerado Thiago alzó una ceja, recargando el peso de su cuerpo sobre la puerta de su auto.

- No me digas que el gran Benicio está descubriendo lo que significa cumplir con un horario de oficina.

- Sí, bueno, ríete todo lo que quieras. Tenía varias reuniones esta semana con el equipo de proveedores y los creativos. Pero no te acostumbres a verme todos los días en estos pasillos de cristal - advirtió Benicio, levantando un dedo índice con tono de advertencia juguetona- Esta racha de oficinista ejemplar tiene fecha de caducidad.

- Me alegra saberlo. Empezaba a preocuparme por tu salud mental.

- Mañana vamos a iniciar una nueva filmación de publicidad para la empresa -explicó el menor de los hermanos, y sus ojos brillaron con verdadero entusiasmo- Queremos renovar la imagen de la flota corporativa, mostrar un lado más sostenible, ya sabes, la nueva línea de Mateo. Y como estoy a cargo del proyecto, estaré en el lugar del rodaje. Al aire libre. Dirigiendo cámaras, lidiando con modelos y lejos de tu tiranía corporativa, hermanito.

- Excelente. Asegúrate de que los camiones se vean limpios -murmuró Thiago, abriendo finalmente la puerta de su coche, deseando dar por terminada la charla.

Pero Benicio no había bajado al subsuelo solo para hablar de sus planes publicitarios. Se posicionó hábilmente frente a la puerta del copiloto, bloqueando cualquier intento de huida rápida.

- Por cierto... -dijo Benicio, ladeando la cabeza y adoptando un tono falsamente inocente- Recién la vi irse a Karla. Me crucé con ella cuando bajaba en el ascensor. Ya le dieron un auto de la flota ejecutiva.

Un sedán bastante elegante. Se veía muy cómoda al volante.

Thiago tensó los hombros imperceptiblemente. La mención de Karla era como echar sal sobre una herida abierta que aún sangraba.

- Sí. Como Codirectora de Operaciones Internacionales, le corresponde un vehículo asignado. Es parte de su paquete de beneficiosrespondió Thiago con una frialdad ensayada, intentando cerrar el tema antes de que la aguda intuición de su hermano comenzara a escarbar donde no debía.

- Exacto. Y como no tienes que llevarla a ella a su departamento esta noche... ¿me puedes llevar a mí?

Thiago detuvo su movimiento, fulminando a su hermano con la mirada por encima del techo del vehículo. Su paciencia, ya de por sí escasa, estaba llegando a niveles críticos.

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