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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 326

Capítulo 326

CAPÍTULO 241

Al entrar al departamento, Thiago encendió las luces tenues de la estancia con un pase de su mano sobre el panel táctil de la pared, iluminando el mobiliario minimalista y frío que lo caracterizaba.

- Quédate aquí -dijo Thiago, guiándola por el pasillo y abriendo una puerta- Este es el cuarto de invitados. Tiene su propio baño, toallas limpias y todo lo que necesitas para pasar la noche.

Sofía no dijo nada. Entró en la habitación y se dejó caer en el borde de la inmensa cama, soltando un largo suspiro de alivio mientras observaba a su primo moverse por la habitación para encender la luz de la mesita de noche. El cansancio de la persecución en el club y la tensión de haber visto a Samanta herida le pesaban en los huesos.

Pero la tregua duró poco.

Antes de dejarla sola en la habitación, Thiago se detuvo en el umbral de la puerta. Se guardó las manos en los bolsillos del pantalón de sastre y fijó sus ojos oscuros en ella con una fijeza que a Sofía la puso de inmediato a la defensiva. Conocía esa mirada; era la misma que usaba cuando auditaba un departamento que presentaba pérdidas.

- Ahora que estamos solos y no tenemos que fingir frente a Mateo ni ser los guardaespaldas de su novia -comenzó Thiago, entornando los ojosexplícame qué sucede realmente con Esteban.

Sofía sintió que la mandíbula se le tensaba de inmediato. El recuerdo del beso bajo las estrellas en el establo, de las manos manchadas de barro y de la honestidad desarmante del practicante volvió a inundar su mente, chocando violentamente con la esterilidad del apartamento de su primo.

- No sé qué quieres saber, Thiago -respondió ella, intentando usar su tono más indiferente mientras se quitaba la chaqueta de cuero y la dejaba sobre la cama- No hay mucho que contar sobre Esteban aún. Es alguien que trabaja contigo.

Punto.

- No me mientas, Sofía -la interrumpió Thiago, dando un paso firme hacia el interior de la habitación, invadiendo su espacio- Vi cómo te miraba en la oficina. Los vi en la fiesta de la finca, los vi en el hipódromo, y sé perfectamente que cada vez está más cerca de ti. Benicio me contó algo de un potrillo y una noche de guardia en los establos. Esteban es un simple practicante, Sofía.

Un chico que no pertenece a nuestro círculo y que apenas está intentando mantener su empleo en mi departamento. ¿Qué estás buscando con él?

Las palabras de Thiago encendieron la pólvora.

Sofía se puso de pie de un salto, olvidándose del cansancio.

- ¡Esteban no es un "simple practicante"! -le gritó ella, señalándolo con el dedo- Es un hombre honesto, trabajador, y lo que suceda entre él y yo es algo que a ti no te incumbe en lo absoluto.

Recién lo estoy conociendo, ¿entiendes? Recién estoy descubriendo quién es él por sí mismo, sin apellidos de por medio, sin herencias, sin cuentas bancarias ni malditas acciones corporativas de por medio. Algo que en esta familia parece imposible de lograr.

- Es un peligro para ti y para la estabilidad de lo que estamos construyendo en la empresa - replicó Thiago, manteniendo una calma que resultaba desesperante- Un escándalo romántico en este momento es lo último que necesitamos mientras la junta nos evalúa. Te lo digo por tu propio bien, Sofía: no interfieras con los empleados de la oficina. Estás jugando con fuego.

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