Capítulo 329
CAPÍTULO 244
Samanta asintió, sintiendo que las palabras nuestro mundo le sonaban como una melodía nueva y esperanzadora.
- Bien. -Mateo miró el reloj de pared de la cocina - Cuando salga de la oficina, iré a buscarte directamente a la finca. O al hipódromo, donde sea que estén. No pienso perderte de vista más tiempo del estrictamente necesario.
- Te estaré esperando -dijo ella, acercándole un plato con las tostadas ligeramente quemadas en los bordes- Solo te advierto una cosa... no te acostumbres a este servicio matutino. La cocina no es lo mío. Claramente he quemado el pan. Soy bailarina, no chef.
Mateo miró el plato, luego a ella, y soltó una risa limpia y feliz, tomando una de las tostadas oscurecidas y dándole un mordisco con ganas.
- Está perfecta -aseguró él con la boca medio llena- Y no te preocupes, ya nos acomodaremos.
Aprenderemos a cocinar juntos. O aprenderemos a pedir mejor comida a domicilio. Lo que sea necesario. Haremos que este lugar sea nuestro hogar, Samanta. Un hogar de verdad, aunque tengamos que sobrevivir a base de tostadas quemadas.
Mateo llegó puntual a los edificios de VegaCorp, y empezó a trabajar como de costumbre.
En la oficina de la Codirección de Operaciones Internacionales, Karla estaba sentada tras su escritorio, revisando unos reportes de aduanas con una eficiencia. Su mente, sin embargo, seguía dando vueltas sobre la información que le había llegado la noche anterior: Thiago, había salido con Sofía. Con una Sofia muy diferente.
Karla sospechaba que esa salida tenia algo que ver con Mateo, pero desconocía el motivo real detrás del altercado y la magnitud del drama. Su orgullo le impedían preguntarle directamente. No le iba a dar la satisfacción de mostrarle que estaba al tanto de sus movimientos nocturnos.
Cuando Thiago entró a su despacho a media mañana para dejar unos expedientes firmados, Karla no levantó la vista de inmediato.
- Buenos días -saludó Thiago, con su habitual tono cortante, depositando la carpeta sobre la mesa- Aquí están los anexos que debes revisar.
- Gracias -respondió ella, cerrando su tableta con un clic seco. Se recostó en la silla y lo miró fijamente- A propósito de las operaciones diarias, Thiago. He tomado una decisión sobre el personal a nuestro cargo.
Thiago se detuvo, sintiendo la advertencia en el aire.
-¿Qué decisión?
- Respecto a Esteban, el nuevo practicante - informó Karla con naturalidad- He notado cómo te comportas con él. La tensión en el pasillo, las exigencias desmedidas, la forma en que lo miras como si te debiera algo... es poco profesional y entorpece la dinámica del departamento.
Thiago apretó la mandíbula al escuchar el nombre del muchacho, recordando la conversación en la sala de copias y el coqueteo con Sofía.
- Esteban es un novato que necesita mano dura para entender cómo funciona VegaCorp -se defendió Thiago- Si no soporta la presión, no sirve para esta empresa.
- O quizás no eres un buen jefe Thiago -replicó Karla con frialdad- Como sea, es mejor que trabaje directamente conmigo. A partir de ahora, él será mi asistente personal. Yo me encargaré de su formación y de sus asignaciones. De esa forma, evitaremos... roces innecesarios en la planta.
Karla esperaba una resistencia feroz. Esperaba que Thiago argumentara que el chico era su responsabilidad o que cuestionara su autoridad para reasignar personal sin consenso.

Comentarios
Los comentarios de los lectores sobre la novela: Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí.