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Tú la elegiste a ella, él me eligió a mí. romance Capítulo 287

Capítulo 287

CAPÍTULO 203

Eran pasadas las cuatro de la tarde cuando Sofía, agotada pero extrañamente relajada, ya estaba terminando de peinar la crin húmeda de su caballo en el área de lavado exterior.

El crujido de unos pasos anunció la llegada de la matriarca.

Lucía Flores caminaba hacia ella, llevaba el teléfono celular en una mano y una línea de tensión dibujada entre las cejas que a Sofía siempre le recordaba a los interrogatorios previos a un castigo en su infancia.

Lucía se acercó a su hija para preguntar, sin preámbulos ni saludos cordiales, yendo directo a la yugular del problema.

- Sofía, ¿anoche dormiste con tu hermano?

Sofía no detuvo el movimiento del cepillo sobre el flanco de Eclipse, intentando mantener su respiración y su ritmo cardíacos inalterados.

Recordaba la mentira piadosa que habían acordado esa mañana frente a los huevos revueltos.

- Sí, mamá -respondió ella, con un tono casual, soplando un mechón de pelo de su propia frente- ¿Sucedió algo?

La pregunta de Sofía, aunque parecía inocente, era una sonda lanzada para medir la profundidad de la información de su madre.

Lucía se apoyó en la baranda de madera, cruzando los brazos sobre el pecho y fijando sus penetrantes ojos verdes en la espalda de su hija.

- Hoy no fué a la oficina.

Sofía asintió lentamente, frotando el cepillo con un poco más de fuerza.

-Seguro porque se trasnochó, mamá -dijo, ofreciendo la excusa preparada, esperando que sonara convincente- Ayer cenamos tarde con Benicio y Thiago, y el seguía en el club... ya sabes.

-¿Otra vez fue al club y volvió tarde? -inquirió Lucia, y su voz no era una pregunta, sino una acusación que destilaba preocupación genuinaMe prometió, Sofía. Me prometió en su despacho que sería más juicioso. Que lo dejaría estar.

Sofía tragó saliva. La culpa de mentirle a su madre le arañaba el estómago, pero la lealtad hacia el dolor de Mateo era más fuerte - Eso nunca le ha impedido ir a la oficina en otras ocasiones, mamá -argumentó Sofía, desviando sutilmente la atención del club hacia la ética laboral de su hermano, un terreno donde él solía ser inatacable- Mateo es un adicto al trabajo, igual que papá.

- Exactamente -coincidió Lucía, acercándose un paso más, cerrando el cerco-. Por eso es tan extraño.

Sofía se tensó, dejó el cepillo sobre el muro de piedra y se giró para enfrentar a su madre, pasándose una toalla por el cuello húmedo.

- No creo que no haya trabajado hoy, mami. Solo que trabajó desde casa. Benicio lo hace casi siempre, coordinando la logística desde su sillón de cuero con el portátil en las rodillas, y nadie le dice nada. No es un delito hacer home office.

Capítulo 287 1

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